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Archive for 5 marzo 2013

Actitudes desafortunadas.

Alcaldesa de Fuengirola La alcaldesa de Fuengirola, una tal Esperanza Oña, busca protagonismo de la única forma que puede, buscando la polémica y procurando que nadie olvide su nombre. Quiere ser la <<nueva Esperanza Aguirre>>, para lo cual le faltan muchas cosas, empezando por un título nobiliario. Pero no desfallece e intenta una y otra vez ser <<más papista que el Papa>>, luciendo conjuntito y desbocando la palabra. Su último invento: señalar el aniversario de la II República como <<el día del perro>>.  

Esta señora merece un buen tirón de orejas. Es una pena que en el PP ya no quede nadie con la autoridad de poner a la gente en su sitio. Esta ofensa a millones de españoles que se sienten agraviados es innecesaria, absurda, obscena, impropia y sobre todo, inoportuna. No está el horno para bollos.  

Las cosas en España van mal. Y lo peor es que nada invita al optimismo. En este contexto, cuando nos está lloviendo como lo hace, y se pretende que España, junto al resto de países del mediterráneo se convierta en un granero humano para Alemania, es momento de estar unidos y no de generar división. Pero esto algunos no lo entienden. Algunos sólo ven hasta la punta de su nariz, nunca más allá.  

No voy a insistir más en la cuestión. Hay cosas más importantes que andar metiendo el dedo en el ojo a quienes no piensan como tú. Y como al fin de cuentas, supongo que tampoco se quiere discriminar sexualmente a los animales, y el próximo 14 de abril será no sólo el día del perro; también lo será de la perra.  

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El laberinto del Psoe

El Psoe siempre ha presumido de ser el partido que mejor entendía la articulación territorial de España. De hecho, es el único partido que puede presumir de haber gobernado en todas las Comunidades Autónomas al menos una vez. Sin embargo, esa capacidad de adaptar su discurso a los diferentes territorios nunca había supuesto una negación del principio de unidad nacional. Ahora, sin embargo, las posiciones del PSC son claramente rupturistas con España, ponen en cuestión el principio de unidad nacional que siempre habían defendido y que era – o al menos eso se suponía – la línea roja.  

El caso es que el debate no da para mucho. Si el Psoe sabe leer la opinión de la calle, sabrá que los costes de la ruptura con el PSC son mínimos en comparación con los costes electorales que supondría volverse a presentar a las elecciones junto al PSC. En España tenemos demasiados problemas como para andar ahora buscando soluciones sesudas a los problemas territoriales. Después de tres décadas de convivencia que ha funcionado razonablemente bien, no creo que sea el momento de huídas hacia ninguna parte.  

La socialdemocracia carece de proyectos creíbles y de un modelo de acción política que ilusione a las nuevas generaciones. En este contexto, lo peor que pueden hacer es desencantar también a los incondicionales de Andalucía o Extremadura, quienes están ya demasiado cansados de aguantar los desplantes independentistas. Algunas voces en el seno del Psoe ya se han posicionado claramente a favor de la ruptura. Confío que sean escuchadas y el Psoe rompa con el PSC de inmediato. No hacerlo supondrá seguir hundiéndose más, tanto en lo electoral como en lo ético. Que nadie olvide que en los últimos 20 años, el PSC, antaño el referente de la emigración en Cataluña, ha perdido más de la mitad de los votos, y dejado huérfanos a muchos catalanes que también se sienten españoles. Si el Psoe no hace nada para dar respuesta a toda esa gente que el PSC dejó en la cuneta, sino que está dispuesto a seguir siendo chantajeado por el PSC, serán tan culpables como el propio PSC, y desde luego, no deberían llevar más la letra E de España en sus siglas. Resulta ofensivo.

Los intelectuales del Reich vuelven a la carga

04/03/2013 1 comentario

Hans- Werner Sinn es a la economía lo que Dan Brown a la literatura. Su popularidad y reconocimiento público no va a la zaga de sus aportaciones económicas. En realidad, nunca ha hecho una sola aportación económica importante. Toda su carrera profesional se ha basado en el autobombo y la polémica para captar la atención mediática.

Su cuidada imagen, con barba a lo capitán Ahab – e igual de trastornado, dogmático y fanático que él personaje de Moby Dick –, le ayudó a lograr el protagonismo necesario para vender sus libros como rosquillas y ganarse un puesto entre los gurús alemanes de las finanzas. ¿Cuál era su mensaje? Uno sencillo, directo y fácil de entender: <<Dentro de unos años, nuestros hijos se verán obligados a ir al Sur de Europa a recuperar nuestro dinero>>. Un lema que pronto se convirtió en el lema de la derecha alemana e inauguró la política exterior y económica del cuarto Reich. Igual que antes se acusaba a los judíos o los gitanos de los males que sufría la Gran Alemania; ahora se busca en los países mediterráneos a los chivos expiatorios sobre los que intentar levantar un nuevo Reich de los mil años.

La cosa no pasaría de anécdota de no ser porque Hans- Werner Sinn es el economista de cabecera de Merkel y una de las figuras más populares de Alemania. Su mensaje ha calado en la sociedad germana hasta límites insospechados. Hoy en día, es difícil encontrar a un solo alemán que no crea que el mayor riesgo para Alemania sea el supuesto despilfarro de los países del sur. Países en los que, por otra parte, sus castas políticas han reaccionado demasiado tarde a la agresión continua. No olvidemos que la manera habitual de referirse a nosotros es la de PIGS, cerdos en inglés. Una expresión que da muestra de las bases ideológicas últimas que sustentan las corrientes de austeridad promulgadas por los alemanes.

Ahora que cada vez hay más voces críticas en el seno de la UE, este grupo de intelectuales del Reich económico de Alemania vuelve a la carga, esta vez para asegurar que España aún debe sufrir diez años de crisis y austeridad, como mínimo, hasta lograr una devaluación interna cercana al 30%. Pero aquí no ha de quedar la cosa, porque algunos países, como Grecia y Portugal deberán marcharse del euro. Y continúan: Francia, objetivo final del Reich, también deberá sufrir una devaluación interna del 20% en un periodo de tiempo similar. Y mientras todo esto ocurre en los países no germanos, Alemania y el resto de los arios, como Austria, deberán procurar una expansión cercana al 20%. Dicho de otro modo, se trata de situar la economía de los países no germanos en una proporción de ½ frente a la germana. Se trata de reducir nuestro PIB a la par que crece el de Alemania a fin de lograr que nuestros costes equivalgan al 50% de los costes alemanes y ellos aumentar un mínimo de un 20% su poder adquisitivo.

La cuestión importante es, pues, cuando vamos a pasar de una puñetera vez a la ofensiva y vamos a plantarnos para evitar que logren, mediante el uso de las políticas económicas aquello que no lograron con los tanques: una Europa bajo el yugo germano. Y es que esto no es una crisis; es una guerra por el control del viejo continente y la creación de una masa amplia de ciudadanos de segunda clase, sin derechos sociales, laborales ni sanitarios

El BCE está inactivo frente a la crisis

BCE-Crisis

BCE-Crisis

No lo digo yo, aunque bien saben que lo pienso, lo dice Arnaud Montebourg, ministro de Hollande al frente de la cartera de Recuperación Productiva. Y fue más lejos: << El BCE no se ocupa del crecimiento, no se ocupa de los parados, no se ocupa de la población europea>>. Es cierto que este ministro, conocido por su incontinencia verbal, es uno de los referentes mediáticos del ejecutivo de París y que sus declaraciones han de ser leídas en clave interna y no europea, pero es precisamente por esto por lo que resultan tan llamativas estas afirmaciones.

En Francia, cada vez es mayor la crítica hacia una UE gobernada por Alemania. Al frente de estas protestas están, sobre todo, los euroescépticos de siempre y la derecha de Le Pen, que incluso exige un referéndum para enero del 2014 sobre la continuidad de Francia en Europa. Sin embargo, el sentimiento de oposición a una Europa opaca y en manos de la todopoderosa Alemania cada vez es más hegemónico entre los franceses.

Algunos dirán que Francia siempre ha sido euroescéptica. Tienen razón, y tal como se están desarrollando los acontecimientos parece que tenían motivos sobrados para no desear una UE fuerte. Pero el hecho indiscutible es que, a medida que Europa cae en manos de Alemania, cada vez son más los europeos que reniegan de la Unión. Esta es la más grave de todas las consecuencias de las políticas austericidas que están impulsando desde Berlín: el fin del sueño europeo.

 

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