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Archive for the ‘Banco Central Europeo’ Category

El BCE está inactivo frente a la crisis

BCE-Crisis

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No lo digo yo, aunque bien saben que lo pienso, lo dice Arnaud Montebourg, ministro de Hollande al frente de la cartera de Recuperación Productiva. Y fue más lejos: << El BCE no se ocupa del crecimiento, no se ocupa de los parados, no se ocupa de la población europea>>. Es cierto que este ministro, conocido por su incontinencia verbal, es uno de los referentes mediáticos del ejecutivo de París y que sus declaraciones han de ser leídas en clave interna y no europea, pero es precisamente por esto por lo que resultan tan llamativas estas afirmaciones.

En Francia, cada vez es mayor la crítica hacia una UE gobernada por Alemania. Al frente de estas protestas están, sobre todo, los euroescépticos de siempre y la derecha de Le Pen, que incluso exige un referéndum para enero del 2014 sobre la continuidad de Francia en Europa. Sin embargo, el sentimiento de oposición a una Europa opaca y en manos de la todopoderosa Alemania cada vez es más hegemónico entre los franceses.

Algunos dirán que Francia siempre ha sido euroescéptica. Tienen razón, y tal como se están desarrollando los acontecimientos parece que tenían motivos sobrados para no desear una UE fuerte. Pero el hecho indiscutible es que, a medida que Europa cae en manos de Alemania, cada vez son más los europeos que reniegan de la Unión. Esta es la más grave de todas las consecuencias de las políticas austericidas que están impulsando desde Berlín: el fin del sueño europeo.

 

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Otra razón para querer más Europa

La semana pasada, la UE aprobó la Directiva 76/768CEE, que prohíbe la venta de productos cosméticos experimentados en animales a partir del próximo 1 de marzo de 2013. Esta fecha es el tope del que disponen las empresas para retirar del mercado los productos que hayan sido testados en animales.

Este paso se ha logrado gracias a la presión social y a la acción coordinada de grupos ecologistas, animalistas y sectores progresistas y liberales. Supone poner la ética por encina de la estética, acabando de raíz con la vergonzosa tortura sin sentido de animales indefensos; pero también una noticia de calado económico, pues la experimentación era usada sólo por ser más económica que otros métodos científicos, incluso más fiables, y en países en vías de desarrollo, debido a que la mayor parte de los países europeos prohibían la experimentación y fabricación de este tipo de productos. Ahora, la prohibición va más allá e impedirá la entrada a los productos testados en animales en cualquier parte del mundo.

Además, es un logro del Parlamento de Europa, de una Europa que deja ver su mejor cara cuando la dejan ser democrática. Esta es la Europa que merece la pena, la de los ciudadanos y no la de los gobiernos y los mercados, hoy de rodillas ante el IV Reich alemán. Es decir, de la banca alemana. 

Europa y el referéndum de Cameron

De las cosas más importantes que han ocurrido esta semana, la mayor es, sin ningún género de dudas, la propuesta del Primer Ministro británico para la celebración de un referéndum sobre la continuidad del Reino Unido en Europa. Que no se engañe nadie, si el referéndum se celebra y el Reino Unido decide marcharse, a la UE le quedarán horas de vida desde ese momento. Europa no puede construirse de espaldas a la sociedad anglosajona como tampoco puede hacerlo humillando y pisoteando a los países mediterráneos. La verdad es que la cuerbda se ha tensado en exceso, y los riesgos de que rompa son más ciertos que nunca.

El año que vine se celebrará el centenario del inicio de la I Guerra Mundial, a la que le siguió una segunda aún más cruel pero con idéntico enemigo. Muchos millones de europeos murieron para evitar una Europa bajo el yugo alemán. Y cien años más tarde, un nuevo Reich germano está a punto de alzarse en el viejo mundo. Esta no es la Europa que quieren los británicos, pero tampoco es la que los españoles deseamos; y desde luego, no la que nos prometieron.

Esta misma semana hemos asistido también a algo impensable hace apenas un par de años: un neonazi formará parte de la Comisión Contra la Discriminación del Consejo de Europa. Eleni Zaroulia, mujer del líder de Amanecer Dorado y conocida antisemita, formará parte del cupo heleno en un organismo nacido en 1949 para evitar el resurgimiento de las ideologías totalitarias y la discriminación contra el pueblo judío y las minorías étnicas.

No se equivoca Cameron al afirmar que Europa ha pedido su razón de ser. Sus críticas a la opacidad de las decisiones y al rumbo que está tomando la UE están más que justificadas. Si Europa no avanza hacia un proceso federal, democratiza sus instituciones y hace frente a los retos a los que se enfrenta el conjunto de la sociedad occidental, la UE pasará de sueño a pesadilla. De hecho, muchos ya están viviendo la pesadilla; y tarde o temprano querrán despertar.

En lo económico, además, son también rigurosamente acertadas las previsiones de Cameron: la UE perderá una tercera parte de su competitividad en los próximos veinte años de continuar la política económica por la misma senda que transita hoy. Confío – o más bien deseo de todo corazón – que el Reino Unido jamás se marche de la UE, pues son una parte esencial del alma europea; pero si al final se marchan porque el totalitarismo del nuevo Reich se hace definitivamente con el control, harán el último gran servicio a Europa: abrir la puerta por la que saldrán muchos, y esperemos que para entonces, no seamos los tontos de quedarnos los últimos una vez pare la música.

 

¿Oportunismo?

06/11/2012 1 comentario

El Psoe ha registrado una propuesta de Ley para poner fin al drama que sufren tantas familias que no pueden afrontar el pago de sus hipotecas. Se trata de una medida necesaria y que presiona al gobierno a mojarse, a buscar soluciones inmediatas a problemas concretos que se han convertido en un autentico drama social.

La presión de la opinión pública está forzando a la clase política a cambiar su actitud ante los bancos, impulsando reformas legislativas que, si bien no llegarán tan lejos como proponen algunas plataformas pro derechos civiles, mejorará el caduco modelo bancario y la regulación del sistema financiero, reforzando derechos de los usuarios de banca y los consumidores.

Pero hay en todo esto un componente oportunista que causa nauseas. Me alegro que al fin, los políticos españoles estén dispuestos a escuchar a la sociedad, pero hace tiempo que se debían haber adoptado estas medidas. El Psoe no hace un año que gobernaba en España. Entonces tenía la oportunidad de impulsar reformas legislativas que construyesen un marco regulatorio financiero más justo y respetuoso con los derechos de las personas. No lo hicieron, y en consecuencia, muchas miles de familias han sufrido el drama de perder su vivienda y encontrarse en la calle. Aunque hoy reconozcan su error y hagan propósito de enmienda con esta ley, aún tienen que demostrar que no se trata de una acción electoral, oportunista e interesada, sino el fruto de una profunda reflexión que les impulsa a reconsiderar muchas de sus posiciones pasadas.

En cualquier caso, la mejor ayuda a los damnificados por las hipotecas no está llegando desde la política. Son los jueces – o un grupo nutrido de jueces – quienes han enarbolado la bandera de las reivindicaciones sociales y están poniendo en serio aprieto a la clase política. No sólo existen conatos de franca rebeldía en la aplicación de la ley, e informes demoledores sobre la situación jurídica de los procesos, además – y esto quizás sea lo más importante – algunos jueces han planteado preguntas prejudiciales al Tribunal Europeo.

La cosa no es baladí, porque un pronunciamiento del Tribunal Europeo a favor de las tesis defendidas por algunos jueces y asociaciones jurídicas dejaría al gobierno con los calzones a la altura de las rodillas. No olvidemos que la ley hipotecaria que está favoreciendo a la banca frente a los deudores data de comienzos del siglo XX, y en muchos apartados se aleja de la doctrina comunitaria. Esto significa que el Tribunal Europeo podría considerar la actual legislación contraria al Derecho Europeo, provocando un terremoto jurídico como pocos se han conocido en el pasado. El gobierno, quiera o no, con proposición legislativa del Psoe o sin ella, tiene que mover ficha y reconsiderar el marco regulatorio antes que sean las instituciones de la UE las que tomen cartas en el asunto. Y es que, después de todo, es bueno ser europeo.

 

Animal spirits

En economía, se habla de animal spirits para hacer referencia al papel que juega la psicología – o más bien la sociología – en la resolución de las crisis económicas. Es un término heredado de las doctrinas de Keynes. En parte – y todos los economistas lo reconocen – la economía depende más de los estados de ánimo que de los propios fundamentos económicos. Si creemos que la economía irá bien, irá bien; pero si dudamos de nuestras posibilidades, sin duda que la cosa se estropeará aún más. Estos animal spirirts son los que están detrás de los brotes verdes de Zapatero, que sólo él veía, o los datos positivos a los que aludía más recientemente la Ministra Fátima Ibáñez, sin especificar ninguno.

Pero de nada sirven las opiniones positivas cuando se ha castigado a la población con el famoso “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. El discurso abanderado por el PP – y una gran parte del Psoe – ha generado un clima nocivo de resignación. La sociedad española es presa de un sentimiento de culpabilidad que atenaza sus esperanzas y limita cualquier posible oportunidad de crecimiento.

Durante años, el bipartidismo y toda su batería mediática nos ha bombardeado con mensajes negativos. Es el momento de cambiar el chip y apostar por un refuerzo positivo que ponga en valor todas las cosas buenas que hay en España. Y son muchas, aunque la amargura del momento nos impida disfrutarlas.

Sin embargo, el gobierno no logrará invertir el estado de ánimo de los españoles si sus mensajes no se acompañan de una coherencia en la acción política. Mientras los recortes, los repagos, los impuestos y las privatizaciones sin liberalización continúen siendo la noticia de cada mañana, los españoles seguiremos sin creer en los brotes verdes, sumergiéndonos cada vez más en la actual crisis.

Necesitamos optimismo, confianza en nosotros mismos, emprendimiento, coraje, valor, pero sobre todo, necesitamos gestos. Y el gobierno de Rajoy anda bastante parco en cuanto a gestos ciudadanos se refiere. La ley hipotecaria y los desahucios son una buena oportunidad para unir a todos en una lucha común y hacernos creer en la victoria. Frenar el drama de los desahucios no sólo es una exigencia moral, también una inyección de confianza y amor propio a una sociedad que ha bajado los brazos y se ha rendido ante la crisis.

Desde el 2008 se ha culpado a la sociedad de la situación. Desde el 2008 nos han bombardeado con mensajes desesperanzadores, catastrofistas, inevitables. Si uno lee algunos discursos económicos parece que se hablase más de un castigo divino a nuestros muchos pecados que de un proceso social. Romper esa dinámica será difícil y demanda algo más que palabras. Precisa de gestos que aúnen fuerzas y generen confianza en los ciudadanos, porque al final, los que sacarán a España de la crisis no serán los bancos ni los mercados, seremos usted y yo, y nuestros vecinos. La gente de la calle es la que sacará a España de esta situación, por eso es tan importante que la sociedad vuelva a tener confianza en lo que podemos lograr si nos lo proponemos.

Rajoy, encerrado tras los muros mediáticos que lo protegen, está dejando pasar demasiadas oportunidades de cambiar las cosas. O lo que es igual, está dejando pasar demasiadas oportunidades para cambiar el estado de ánimo de la sociedad. Y este es el gran error de su gestión.

 

 

A vueltas con el rescate

Llevamos meses escuchando que el rescate se solicitará mañana mismo, que es cuestión de horas, que acaba de salir del horno y sólo falta que se enfríe para que nos lo sirvan. Pero ni en agosto, cuando también se daba por hecho, ni hace dos semanas se ha solicitado. ¿Por qué tanta presión? ¿A quién beneficia que se solicite el rescate? Obviamente, a las entidades financieras alemanas.

Las razones de este interés son dos: el gobierno avaló la deuda de los bancos, con lo que se convierte en el deudor último en caso que las entidades financieras no puedan cumplir con sus obligaciones. Financiando al Estado, los bancos germanos se garantizan el cobro de la deuda y los intereses. Pero hay aún otro pastel más goloso, el cual también atrae a las entidades financieras españolas: las pensiones.

Con un rescate, España se vería forzada a realizar nuevos y dolorosos ajustes. Y las pensiones y los salarios de los funcionarios están en el punto de mira. Un recorte drástico de las pensiones hará que la tarta de los planes de pensiones se abra. No sólo por la rápida demanda que experimentará en el sector privado, también es viable que se privatice parte de la gestión de las pensiones públicas. Cuanto menos, el propósito último es un sistema mixto de pensiones, mitad cotización seguridad social, mitad capitalización privada.

Sin embargo, Rajoy – y esto sí que hay que reconocérselo – está evitando a toda costa que las condiciones que impongan a España impliquen recortes a los pensionistas. Además, el gobierno – y esto también le honra – no ha tirado la toalla y sigue luchando para evitar verse en la obligación de pedir el rescate soberano.

Los países centro y norte europeos han explotado la imagen de <<los indolentes del sur>> en su propio beneficio. Pero ahora la estrategia se vuelve en su contra: ¿Cómo explicar a sus electores una nueva inyección de liquidez hacia los países mediterráneos? Y no se trata de países pequeños, como Grecia o Portugal, con poco peso demográfico y económico en el conjunto de la Unión; son España e Italia, que juntos suman más que Alemania. La verdad, después de tanto hablar mal de los <<mediterráneos>>, Merkel tendrá difícil explicar el rescate a sus electores en un años – no debemos olvidarlo – electoral.

Rajoy sabe que cuanto más cerca estén las elecciones alemanas, menos interés tendrá Merkel de escuchar nada sobre los rescates. Esto, unido a la presión que ejercen los bancos sobre ella, la obligarán a facilitar una actuación no condicionada del BCE sobre la deuda de los países en dificultad.

Además, el gobierno de España ¡por fin ha comprendido que estamos en guerra económica! Y lanzado un ultimátum: moriré matando. Si España cae, arrastrará a toda la zona euro. Y España caerá si alguien intenta imponerle las condiciones que les han sido impuestas a Irlanda, Grecia o Portugal. Es una estrategia arriesgada, pero cuenta con el apoyo de nuestros socios al otro lado del atlántico y de quienes no desean una Europa más unida y fuerte.

El órdago lanzado por Rajoy negándose a solicitar el rescate cuando se le demandaba es claro: se acabaron las medias tintas, o Europa avanza en una mayor Unión y corresponsabilidad entre los socios, o acabamos con el invento.

La respuesta de la UE no se ha hecho esperar y asume que España se beneficiaría de un rescate “a la carta”. Un rescate light que llegaría en forma de línea de crédito preventiva, aval parcial de la deuda (en torno a un 30%) o ambas. Sin embargo, el gobierno sigue luchando y aprovechando cada bocanada de aire que recibe en los mercados.

La bajada de la prima de riesgo le da mucho margen de maniobra. Los que llevan meses cacareando sobre la inminencia del rescate, aseguran que se debe a la inminencia del rescate. No tienen en cuenta otros elementos, como por ejemplo, los propios fundamentales de la economía española, el informe de sobre el sector financiero o la inminencia de creación del banco malo.

Claro que la situación es difícil, incluso dramática. Es verdad que, según en qué aspecto de la radiografía económica de España nos fijemos, no solicitar el rescate sería un suicidio. Pero a pesar de todo, pese a quien le pese, hay algo con lo que nadie a contado: la obstinación española y la evidencia historia. Siempre hemos superado todas las crisis. Y lo hemos hecho solos.

Queda, además, una ficha importante en el tablero: la recapitalización de los bancos. España solicitó ayuda para refinanciar la banca, y esta ayuda se acordó, en unos términos claros en junio de este año. Términos que incluían la puesta en marcha de una autoridad única Europea. Ahora muchos se están arrepintiendo. Es fácil  saber él por qué. Si no cumplen con su compromiso y el dinero no llega para recapitalizar la banca, entonces España entraría en quiebra y no habría más remedio que solicitar ayuda, abrir la caja de las pensiones al sector privado y tragar con cualquier requisito que nos quieran imponer.  Salvo que España decida salirse del euro, con la consecuente implosión de la moneda única. Esta es la gran baza con la que cuenta Rajoy. Esperemos que la sepa jugar.

 

Activos tóxicos

Mucho se ha hablado de los préstamos concedidos por la banca, en especial los préstamos promotor, destinados a la creación de nuevas viviendas. En julio, la consultora que elaboraba el informe sobre la banca española llegó a decir que las pérdidas podrían alcanzar el 100% de muchos préstamos en un escenario adverso. Con la publicación del informe – auditoría, Oliver Wyman se desdice y augura un futuro más prometedor. De hecho, reconoce que la mayoría de los préstamos serán recuperables.

El informe está plagado de inexactitudes y trampas. Pero en lo que se refiere a los préstamos, sí que coincido con su análisis. Apenas el 10% de los prestamos promotor superan el valor del suelo, y en conjunto, la relación entre el préstamo hipotecario y la garantía (lo que se conoce en el argot como (loan to value o LTV) es bastante buena. Mejor que en muchos otros países.

La LTV actual está en torno al 65%, mientras que en EE.UU. es de un 80%. El deterioro que puedan sufrir estos activos podría llegar al 85% o 100% en el 2014 y en un escenario totalmente adverso. Es decir, aún en la peor de las circunstancias, las garantías seguirían cubriendo el importe de los préstamos.

En el momento que el mercado girase e iniciásemos un nuevo ciclo inmobiliario, los precios de la vivienda presionarían al alza y los valores de tasación de esas garantías serían mayores, con lo que la LTV también se reduciría. La cuestión es que el sol puede que no salga para todos.

Algunas entidades se expusieron en exceso al riesgo inmobiliario, y sus activos tóxicos superan la LTV del 120%. Además, el stock de viviendas no es igual en todas las provincias. Donde más se abusó del boom inmobiliario, más lentamente crecerán los precios debido a la sobre oferta  y más rápidamente se depreciarán los inmuebles.

La cuestión más importante está relacionada con los propios bancos y su capacidad para conceder créditos. Sin los préstamos hipotecarios – o destinando los únicamente a la venta del stock de viviendas en manos de bancos o cajas –, el mercado no superará su fase de corrección.

Aún no hemos alcanzado la fase de estabilización del mercado – como ha ocurrido en EE.UU. –. Si esta no llega antes del 2014, las previsiones no tendrán ningún sentido y la LTV romperá el nivel de las garantías, llegando las pérdidas de verdad. Urge, por tanto, recuperar la fluidez del crédito y reimpulsar el mercado inmobiliario para llegar, cuanto antes, a la fase de estabilización que permitirá una progresiva recuperación del valor de los inmuebles.

La caída del precio de las viviendas ha empobrecido a las familias. Son ya muchas las familias que soportan hipotecas superiores al valor de mercado de sus inmuebles. Si una pareja joven quisiera vender su vivienda hoy, comprobaría que ha perdido muchísimo dinero. Contra el sentir general, los precios altos de la vivienda no son malos. Su revalorización implica una revalorización del patrimonio familiar. El problema no estaba en el precio de la vivienda, sino en los salarios, que no crecían al ritmo que la riqueza nacional. 

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