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Archive for the ‘corrupción’ Category

¿Travesía por el desierto o exilio permanente?

El problema que subyace en el Partido Socialista Obrero Español es que aún no han comprendido la extrema gravedad de la situación en la que se encuentran. No están sólo hasta un castigo electoral y una prolongada travesía por el desierto; están sumidos en un exilio social. No comprenden lo que la sociedad les ha dicho: ¡que se larguen! ¡Todos! ¡No os queremos!

La razón es muy simple: quienes nos han conducido a esta crisis no están legitimados para sacarnos de ella. No basta con hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y reivindicar el derecho a rectificar: hay que pulgar las culpas. La gente quiere ver que los culpables abandonan los privilegios asociados a su cargo político y se marchan a su casa para no volver.

Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Ahora toca expiar sus culpas. No en la oposición, como pretenden hacer ellos, sino en su casa, en sus puñeteras casas y para no volver, porque no tenemos ganas de volver a contemplarles la geta. Porque a la sociedad española, cada vez que les ve la geta, lo único que les entra es unas ganas locas de rompérselas de un guantazo.

 

De la Reforma Local

Es imprescindible. Nadie lo puede poner en duda. La situación de los entes locales en España es vergonzosa. Por un lado, carecen de una financiación adecuada; por otro, son territorio proclive al abuso de poder, la simonía y el clientelismo. Todos sabemos de casos en los que un alcalde y los concejales de su grupo cobran cantidades obscenas, y se rodean de infinidad de asesores, puestos de libre designación, choferes y secretarias. Hay poblaciones de apenas 200.000 habitantes que disponen de gabinetes de prensa (escogidos a dedo) más numerosos que el de Presidencia del Gobierno.  Poner coto a estos abusos, limitando el número de liberados, asesores y puestos de libre designación, regulando sus salarios y evitando las puertas de atrás (proliferación de entes y empresas públicas, y asociaciones subvencionadas por los ayuntamientos), debería ser una prioridad de todos.

El problema surge cuando, a raíz de estos cambios necesarios (una imposición de la realidad, la sociedad y tomada a instancias de la UE, que nos dio varios toques informales al respecto), se intentan colar cuestiones que no son tan pulcras en sus intenciones. Con la Reforma Local que busca el PP, se pretende, entre otras cosas, blindar el bipartidismo.

Es en la administración local donde más fácil tienen lograr representación las fuerzas más pequeñas. Limitando las competencias se pretende que tengan una capacidad de gestión mínima, impidiendo que los ciudadanos puedan contrastar distintos modelos de gestión política. Además, con la limitación en el número de concejales liberados (mucho más drástica que en asesores y demás chufla enchufada), se busca restar recursos humanos y políticos a los grupos más pequeños. A día de hoy, un concejal portavoz en un ayuntamiento es todo el personal con dedicación exclusiva que cuentan formaciones como IU o UPyD en toda una provincia. Restando esta liberación, se pretende limitar la capacidad de acción de estos partidos.

Además, la redefinición del mapa municipal, llevaría a la integración de muchos pequeños municipios en otros más grandes. Como consecuencia, poblaciones de apenas quinientos o seiscientos habitantes pasaran a depender de un municipio cuyo núcleo de población principal es de cinco o diez mil habitantes. Consecuencia: las pequeñas poblaciones perderán cualquier capacidad de decisión sobre su propio destino, quedando en manos de los intereses económicos, a menudo especulativos, de poblaciones más grandes. En pocos años, asistiremos a una depredación del territorio rural. La población nativa de aldeas rurales se verá desplazada por los intereses económicos de grandes grupos económicos con intereses turísticos e inmobiliarios. Con la actual propuesta de Reforma de la Ley Local, certificaremos el final del mundo rural y se apuntalará el bipartidismo, el cual parece ser el objetivo último del PP en esta legislatura.

En realidad, lo que hace grandes o pequeños a los partidos no es tanto el número de diputados en el Congreso como su poder territorial y su presencia en todas las administraciones. Es de los ayuntamientos y las diputaciones provinciales desde donde llega mayor financiación a los partidos políticos mayoritarios. Es también, la base de su poder territorial. Está más que comprobado que allí donde se rompe el bipartidismo a nivel local se hunde también a nivel autonómico. Eso es justo lo que quieren impedir con esta reforma. Pretenden vaciar de competencias los ayuntamientos con el objetivo de ponérselo más difícil a los partidos pequeños. 

Por qué debe dimitir Ana Mato

En un momento como el actual, cuando el ciudadano ha perdido la confianza en los partidos políticos, quienes constituyen estas formaciones deben dar pasos inequívocos hacia la regeneración política y civil. No es tanto una cuestión de probar los hechos como de responder a la demanda de una sociedad que está cansada del mismo menú. La culpabilidad o no de la Ministra y sus responsabilidades en la trama Gürtel es algo que compete en exclusiva a los jueces. Así es y debe ser en un Estado de Derecho. Los juicios paralelos no son de mi gusto, e intento siempre mantenerme ajeno a las maniobras que buscan pulsar resortes emocionales para enturbiar la política y sacar provecho.

No obstante, la situación que se ha creado en España, no responde únicamente a la existencia de juicios mediáticos. Haberlos, haylos. Sería injusto e hipócrita malintencionado no denunciarlos. Pero qué duda cabe que, también, existe un desafecto social hacia la política que no se basa sólo en denuncias, brunetes mediáticas, sospechas e infamias. Existe una clara y rotunda exigencia a los políticos de una democracia más participativa. O dicho de otra manera: que se gobierno teniendo en cuenta la opinión de la sociedad en cada momento.

Por supuesto, la opinión de la sociedad puede ser muy voluble; y gobernar pensando sólo en las encuestas de opinión un grave error que pondría en peligro nuestro futuro. Para eso está la capacidad pedagógica de los políticos y los medios de comunicación. Y sobre todo, la sensibilidad y el sentido común suficiente para discernir lo que puede ser una moda transitoria de una tendencia social inequívoca. Como ejemplo, podemos poner el veto a la ILP que pide la dación en pago y la admisión de una ILP – con menos apoyo – a favor de la tauromaquia. La primera responde a una exigencia en auge de la sociedad, que quiere cambios profundos en la Ley Hipotecaria. La segunda, a la defensa numantina de una costumbre cruel a la que la sociedad da la espalda, como se pone de manifiesto en el descenso de corridas de toros y de espectadores de este tipo de eventos.

Igual ocurre con la Ley Electoral, que la sociedad lleva exigiendo que sea modificada dos décadas, pero que los partidos mayoritarios se han negado a discutir. O con los indultos, que precisa de una regulación para que no quede al arbitrio de los gobiernos; con la necesidad de transparencia de los perceptores de fondos públicos; y la democratización interna de los partidos.

Ante tantas y tantas pruebas de abuso de poder por parte de las élites de los partidos, que han desoído en demasiadas ocasiones a la sociedad, se deben acometer acciones que renueven la confianza de los ciudadanos. Esto implica un cambio profundo de actitud, y también guiños que trasmitan esa voluntad de cambio que todos exigimos. Ana Mato, dimitiendo, haría el mejor servicio a España. Demostraría que sí se puede, y sobre todo, que los partidos políticos están dispuestos a cambiar para renovar el pacto de representación con los ciudadanos. Un consenso tácito que, si se rompe, enrarecerá aún más la vida pública en nuestro país.

Los dos partidos más grandes de Europa eran el Partido Comunista italiano y la Democracia Cristiana de Italia. Se hundieron, y dieron lugar a una pléyade de partidos que defienden intereses muy particulares. Es el llamado “proceso de italianización” que ya vive Grecia y que puede terminar implicando a España. Si el PP y el Psoe no son capaces de reconocer sus errores, remodelar sus élites, gobernar y legislar con un ojo en el futuro y otro en la sociedad,  no se reconcilian con la clase media (cada vez más cabreada y asqueada de cuanto ocurre en el país), y no dejan espacio para que terceras fuerzas políticas condicionen de manera responsable las mayorías absolutas, se hundirán. Lo peor es que en ese naufragio arrastrarán al sistema mismo de partidos, que se fragmentará en decenas de formaciones  pequeñas, fácilmente manipulables por unos pocos, y que convertirán el Parlamento en un mercadillo de intereses.

Las encuestan aseguran que, de celebrarse hoy los comicios, el PP obtendría un 35% de votos y el Psoe un 30%. Incluso con la injusta ley electoral vigente, los juegos de alianzas y coaliciones para gobernar serían un verdadero sudoku, un cubo de Rubick difícil de componer. Algo que no es bueno para el país, pues tan terrible es este bipartidismo asfixiante como una excesiva fragmentación del voto.

Ana Mato puede ayudar a involucionar este proceso siniestro con su dimisión. Demostraría que el PP está dispuesto a escuchar a la sociedad en su clamor (3 de cada 4 españoles quieren que dimita o la cesen). Daría también la oportunidad a Rajoy de remodelar su gobierno y virar en sus políticas, inaugurando un nuevo escenario político que garantice el crecimiento económico y la recuperación de la confianza de los ciudadanos. 

La pasividad que mata

Cuando gente tan dispar como Alejo Vidal-Quadras y Cayo Lara coinciden en algo, es que algo grave está pasando. En su blog de Intereconomía, el eurodiputado del PP solicitaba esta semana un Congreso Extraordinario del PP, que es lo mismo que decir <<váyase, señor Rajoy. Váyase>>. Cayo Lara lleva semanas pidiendo la dimisión del Presidente del Gobierno, en esto se adelantó a Rubalcaba, que no tiene los reflejos muy afinados últimamente.

Rajoy, por su parte, como quien oye llover. A lo suyo, que seguro que él sabrá lo que es, porque lo que somos los españoles, no tenemos la más remota idea de a qué puñeta dedica el tiempo. Anda, como siempre, esperando que la tormenta escampe. Ha sido su estrategia desde que entró en política: sentarse y esperar que el tiempo resuelva los problemas y sus rivales cometan errores que los precipiten al vacío. Pero esta vez no parece que la cosa vaya a darle buenos resultados.

Primero porque este no es tiempo de retóricas, es momento de acciones, y acciones contundentes, que no dejen lugar a dudas. Segundo, porque la sociedad española está cansada de esperar y la paciencia de todos tiene un límite, una frontera cada vez más cercana. Su pasividad está enfadando aún más que las noticias sobre presuntas corruptelas que inundan el mercado mediático.

Algunos dice que está cavando su propia tumba. Creo que tienen razón, la reelección la tiene muy difícil. Pero ese no es el problema. El problema es que tanto está cavando que en la fosa cabrán muchos. Por ahora, seis millones de desempleados y cientos de miles de empresas que han cerrado. En la tumba que está cavando terminará por enterrarse él y la esperanza de toda una generación. Y que la cosa quede ahí, porque cuanto más se enrarece el clima político, más gente se desencanta con la democracia.

El Presidente del Gobierno no puede seguir escondiéndose tras discursos vagos y segundos en la lista de los poderosos. Tiene que dar la cara. España no puede creer que esté gobernada por una televisión de plasma. Urge tomar medidas legislativas que garanticen la regeneración democrática. A la par, debe dar un giro a su política económica pese a quien le pese. Europa está a punto de estallar en mil pedazos. Los discursos en el seno de la Unión son cada vez más distantes unos de otros, y pende como una mortal amenaza la posibilidad de un referéndum en el Reino Unido que abriría la caja de Pandora. Es el momento de plantarse. De decir basta. Y exigir una integración política y la corresponsabilidad de todos en la resolución de los problemas que afectan a gran parte de los países de la Unión o romper la baraja. Me dolería más que a nadie, pues soy un europeísta ferviente; pero no podemos tolerar que Europa se convierta en el cortijo privado de Merkel y los demás profetas del Reich.

En alguna ocasión, Rajoy ya ha manifestado su contrariedad a las políticas de Merkel, pero no le acompañan los hechos. Tampoco puede decirse que valga mucho como comunicador. Tiene que actuar en los dos frentes abiertos. En el interior, favorecer cambios que garanticen un nuevo modelo democrático, donde los ciudadanos tengan más control sobre sus representantes públicos; esto es, listas abiertas y diputados que rindan cuenta a sus votantes en las circunscripciones por las que son elegidos y no las direcciones de los partidos. En el frente exterior, tiene que hacer piña con los países que exigen un cambio en la política económica de la UE, más integración política y democratización de las instituciones. Y debe hacerlo con la rotundidad de quien sabe que defiende lo que es justo, y que estará dispuesto a llegar hasta el final – incluso la salida de la UE y el retorno a la peseta – antes que continuar arrodillado y esclavo.

Esperar a que al enemigo se le agoten las balas mata a muchos soldados. Una sangría de vidas y sueños que España no puede permitirse. No puede continuar encerrado en la trinchera, debe cambiar de táctica y pasar a la ofensiva cueste lo que cueste. De lo contrario, esta guerra de desgaste terminará minando la moral de la sociedad y destruyendo a toda una generación. En su mano está hacer algo. En la nuestra, exigírselo día tras día, y pasarle la factura en cuanto tengamos la oportunidad. Y espero que sea pronto. 

La regeneración imposible

Hace días hablaba de la desmoralización de la sociedad. Es decir, de su falta o pérdida absoluta de moral, de valores éticos, cívicos, y cómo llevaba al vacío de las crisis y al abuso de la política y los mercados. Escribía, como casi siempre, con la vana ilusión del necio que cree en las segundas oportunidades. Escribía desde la esperanza de quien cree en la enmienda, en aprender de nuestros errores y ser mejores, para nosotros y para nuestros semejantes. Pero sólo unos días después, me tropiezo con un artículo de Perez Reverte donde cuenta, con la maestría que lo caracteriza, la triste historia de una galga que murió tras cuatro días de abandono en el Metro de Madrid. La vieron los conductores, los empleados de mantenimiento, los vigilantes, los viajeros; todo quisqui. Y nadie hizo nada.

Cuatro días sola, sin agua, sin comida, asustada. Algunos pasajeros del Metro dieron la voz de alarma. Y los responsables del Metro de Madrid mintieron. Mintieron como los barracos que son. Que ya no estaba en las vías, que la habían llevado a una protectora… todo mentira. Hijos de puta. Al final, dos chicas de una protectora recuperaron el cadáver de la pobre galga. En su acción altruista, estas dos jóvenes fueron la excepción de una sociedad que va a lo suyo, que no le importa nada ni nadie.

Coincide la noticia con otra igual de cobarde e inmoral, la autorización de una masacre de animales abandonados en Punta Umbria. Junta de Andalucía y Ayuntamiento han permitido la organización de batidas que acaben a tiros con la vida de los perros abandonados en el municipio. Una decisión tomada por un gobierno de perdedores, Psoe e IUCA- LV, que fueron segunda y tercera fuerza política, pero sobre todo, de embusteros, en especial la coalición de Cayo Lara. Bien que protestaban contra este tipo de acciones cuando estaban en la oposición. Incluso llevan siglas ecologistas y presumen de un programa rojo y verde. Pero poco le ha temblado el pulso a la hora de autorizar que maten a balazos a indefensos perros que fueron abandonados por sus amos.

Esta es una prueba más de la catadura moral de los irresponsables y sinvergüenzas que nos gobiernan. Mientras dicen y presumen de unas cosas, se dedican a hacer justo la contraria. Siquiera han tenido en cuenta la imagen de bestialidad y tercermundismo que estamos dando al resto de Europa. Si no tuviésemos bastante mala prensa, las imágenes de la galga de Madrid o de los asesinatos indiscriminados de perros en Punta Umbría están dando la vuelta al mundo.

Todos lloran y se rasgan las vestiduras ahora que nos enteramos de la corrupción. Pero los sobres no circulan ahora. Circularon cuando a nadie le importaba una mierda que la especulación inmobiliaria endeudase familias, generara corruptelas, acumulase más billetes de quinientos bajo el colchón (o dentro de sobres) que en ningún lugar del mundo. Todos miraban para otro lado cuando depredaban el territorio, y nadie preguntaba de dónde salía el dinero para el polideportivo, la autovía o el nuevo paseo marítimo. <<Pero que bonita han dejado la plaza>> y la plaza estaba bonita. Redios que lo estaba. Y endeuda, hasta los ojos; porque las obras se hacían, no por ser necesarias, sino para contentar la vista y a los votantes. Y claro, como no había dinero suficiente en las arcas municipales, o autonómicas, o estatales, pues nada: crédito va y crédito viene. Orgía de préstamos. A los notarios se le ponía dura con las hipotecas y viendo cómo los promotores se embolsaban los sobres en B. Porque siempre había sobres en B.

Cuando alguien protestaba, preguntaba, cuestionaba. ¡Será idiota! Si no hay más que bichos. ¿Qué puede importar asfaltar un poco más el campo? ¿Destruir los ecosistemas? Dará trabajo en el pueblo. Eso es dinero. Eso es riqueza. ¿Dónde está ahora el dinero y la riqueza? Ahora no hay campo, solo esqueletos de hormigón, vacíos, sin vida. Monumentos a la época en la que nos creíamos ricos. Pero sobre todo, nos creíamos por encima del bien y del mal.

¿Hemos aprendido la lección? A la vista de lo que ocurre en el día a día de las ciudades, a la vista del desinterés que la vida de un ser indefenso causa en centenares, miles de personas. No hemos aprendido la lección. Quizás nunca lo hagamos. Puede que esté equivocado, que haya estado equivocado toda mi vida, y que, en efecto, merezcamos lo que tenemos. Que sepan los hijos de puta que gestionan el Metro de Madrid, que aquella galga, era nuestra dignidad como seres humanos, nuestra sanidad, nuestras pensiones, nuestros empleos. Y la hemos dejado morir por hijos de puta.

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20130203/solo-perra-4645.html

Firmar para acabar con la masacre de animales en Punta Umbría: http://www.change.org/es/peticiones/cese-inmediato-de-la-matanza-de-perros-en-punta-umbr%C3%ADa-huelva-espa%C3%B1a

No entiendo al Fiscal General del Estado

Nos quedamos sin saber que ha pasado. Al tiempo.  Esto fue lo que pensé cuando leí, en un periódico, que el Fiscal General del Estado había sacado pecho y prometido llegar hasta el final en el asunto de los papeles de Bárcenas. ¿Es que no lo hacen siempre? ¿Quiere decir que en esta ocasión se llegará hasta el final, pero en otras… bueno pues eso, que llegaremos hasta el final? La necesidad de afirmación ante la investigación de un delito da que pensar. Da la impresión que algunas cosas, salvo prensa mediante, se pueden quedar en un cajón, dormir el sueño de los justos o tardar veinte años en ser resueltas, a veces con pacto mediante que nos deja a todos sin ver a los culpables frente al juez, que es donde deben estar.

Pero lo que más me llamó la atención es una frase que dejó caer, o así lo recogieron algunos medios: <<decidiremos si abrimos pieza separada o iniciamos nueva causa>>. La cuestión no es baladí, porque si es pieza separada continuará siendo instruida por el mismo juez que ha destapado el asunto y descubierto los sospechosos 22 millones de Suiza. Si, por el contrario, se inicia una investigación nueva, esta podría acabar en manos de cualquier juzgado de Madrid, y en consecuencia, no sería el Juez Ruz quien investigaría la causa, sino otro, quien sabe quien ni por qué. Siento decir esto, pero es lo que siento, aplico aquello del refranero piensa mal y acertarás. No entiendo como nadie puede estar interesado en retirar – siquiera insinuar – la investigación de la trama Gürtel y todos sus flecos (lo que en argot se llama pieza separada) al juez Ruz, que está logrando el reconocimiento de toda la sociedad por sus avances.

La cuestión es de bulto, en su forma y en su fondo. Lo es porque la sociedad necesita creer en la justicia, y ya le va costando para que, encima, cuando un Juez parece que está haciendo bien su trabajo, lo alejen de la causa que investiga. O de una causa de la que se tiene constancia a partir de la investigación de la primera. Nadie lo entiende. Y a nadie con un mínimo de decencia y amor por la justicia le va oler bien el potaje. Lo cierto es que, la sociedad – y un servidor el primero –, desconfiaría mucho de la intención de llegar hasta el final, si la investigación acaba en otras manos. No sólo porque la patata quemará a quien le toque, que estará bajo sospecha de no ser todo lo duro y exigente que desearía el ciudadano de a píe. Además, resulta obvio que, tras más de tres años investigando esta trama, el Juez Ruz es quien está en mejores condiciones de continuar con los tiempos procesales. De ser la causa de Bárcenas instruida por otro Juez, como mínimo, habría una pérdida de tiempo en lo que a la puesta al día de una causa tan compleja y monumental se refiere. Y la justicia, además de ciega, es conveniente que sea rápida.

Porque, lo más importante, no es si existieron o no los supuestos sobres, lo más grave – pues afecta a la calificación del delito, en su caso – es de donde vienen los dineros. Si se trata de donaciones no registradas y de cobros de cantidades sin fiscalizar, nos encontramos ante un fraude fiscal, una infracción administrativa que se resuelve con una sanción, y que en su caso, además, estaría prescrita en la mayoría de los casos. Pero si el dinero – al menos un una parte – tuviese su origen en la subvención pública que reciben los partidos, o supusiese la compra de concesiones y contratas con la administración, estamos ante un delito de malversación de fondos públicos en un caso y de cohecho en el segundo. Esto afectaría, además, a los plazos de prescripción, pues aunque la prescripción del cohecho es de cinco años con carácter general, en los casos de un cohecho propio continuado esta se elevaría hasta diez. 

Rubalcaba se columpia solo

Rubalcaba pidió la dimisión de Rajoy, pero no la convocatoria de elecciones. Algo así como un que pase el siguiente. Sabiendo que quien coja el mando del barco sin pasar antes por las  urnas tendrá una legitimidad democrática menor aún que la que puede tener hoy Mariano Rajoy. ¿A qué viene esto? ¿O es cierto que tras la publicación de estas miserias existe una maniobra orquestada para imponer un gobierno tecnócrata? Porque el debate tiene su miga. Primero está la cuestión de si estas informaciones son ciertas. Pero no menos importante es saber quién y por qué las está filtrando ahora.

Lejos de sumarme a las teorías de la conspiración, creo que hay quienes pretenden pescar en rio revuelto sin pasar antes por la correspondiente cita electoral. Es muy difícil, por no decir imposible y antinatural que Rajoy promueva un gobierno de concentración; pero con un segundo candidato propuesto por el propio PP la cosa podría ser más fácil. ¿Es eso lo que pretende el Psoe pidiendo la dimisión y no la convocatoria de elecciones? De estar en la piel de Rubalcaba, pondría mucho cuidado en los compañeros de viaje que me busco y en los itinerarios a seguir. Un recorrido por un gobierno tecnócrata, no elegido por los ciudadanos, si no formado por independientes o un grupo heterogéneos de partidos no es el camino que España necesita, y mucho menos el que los españoles quieren.

No deseo, y creo que la mayor parte de los ciudadanos tampoco, la imposición de un gobierno como el italiano. A  pesar de mi admiración por Mario Monti, a quien considero uno de los políticos europeos con más solvencia intelectual, creo que se equivocó al encabezar el Consejo de Ministros de Italia, y me he opuesto a la imposición de ese gobierno. Con más razón aún lo haría si eso ocurriese en España, en mi país. Cuya sociedad, además, se encuentra en un momento de ebullición que podría llevar a cualquier cosa ante una situación así.

No sé a qué juega el Psoe. Hace tiempo que dejé de comprenderles. Hace años que creo que se mueven por impulsos, desorientados. Pero no me gusta el camino que están emprendiendo. Bastante tenemos con los populismos de asamblea y anonimato de la tecnopolítica como para, además, tener que preocuparnos por maniobras de dudoso espíritu democrático orquestadas – o aprovechadas – por formaciones políticas como el Psoe.

Al escuchar a Rubalcaba este fin de semana, no he podido evitar recordar algo que publicamos hace meses, el tres de agosto de 2012. Avisábamos de los rumores que nos habían llegado de una cena en el hotel Wellington de Madrid, donde un nutrido grupo de personalidades de la política, entre las que destacaba Jose Bono, Marcelino Orejea, Carlos Solchaga, Acebes y Suarez Pertierra. La información que me llegó aseguraba que estos encuentros discretos se estaban desarrollando de manera regular. No puedo, obviamente, saber a cuento de qué se reunían; pero los rumores, cada vez más insistentes, hablaban de un plan para desestabilizar el gobierno de Rajoy y forzar un ejecutivo de “unidad nacional”. Confío que la petición de dimisión y no convocatoria de elecciones de Rubalcaba no tenga nada que ver con esto. Es más quiero creer que sólo disfrutaban de la buena comida. Sin embargo, cuando vi la comparecencia del líder socialista, recordé aquella información – de la que me había olvidado totalmente –. Contacté con mi fuente y le pregunte sobre la cuestión: <<¿Se han seguido celebrando las reuniones?>> <<Sí>>, fue su respuesta. Pregunte, a continuación, si los papeles de Bárcenas tenían algo que ver con esto. Su primera reacción fue reír al otro lado del teléfono. <<Ni puta idea, macho>>. Y volvió a reírse. Que cada uno interprete esa risa como quiera.

Ver http://paisdeciegos.com/2012/08/03/un-gobierno-de-concentracion/ 

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