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¿Travesía por el desierto o exilio permanente?

El problema que subyace en el Partido Socialista Obrero Español es que aún no han comprendido la extrema gravedad de la situación en la que se encuentran. No están sólo hasta un castigo electoral y una prolongada travesía por el desierto; están sumidos en un exilio social. No comprenden lo que la sociedad les ha dicho: ¡que se larguen! ¡Todos! ¡No os queremos!

La razón es muy simple: quienes nos han conducido a esta crisis no están legitimados para sacarnos de ella. No basta con hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y reivindicar el derecho a rectificar: hay que pulgar las culpas. La gente quiere ver que los culpables abandonan los privilegios asociados a su cargo político y se marchan a su casa para no volver.

Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Ahora toca expiar sus culpas. No en la oposición, como pretenden hacer ellos, sino en su casa, en sus puñeteras casas y para no volver, porque no tenemos ganas de volver a contemplarles la geta. Porque a la sociedad española, cada vez que les ve la geta, lo único que les entra es unas ganas locas de rompérselas de un guantazo.

 

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Debacle socialista

22/10/2012 1 comentario

Los resultados de las elecciones gallegas y vascas confirman el hundimiento del Psoe, partido que se ha convertido en el émulo político del titanic. Más les vale sacar conclusiones y forzar cambios dentro del partido en su relación con la sociedad. De lo contrario, se convertirán en un partido irrelevante en el escenario institucional durante muchos, muchos años; probablemente décadas.

Se equivocan quienes buscan en Rubalcaba un chivo expiatorio. Cierto que su liderazgo está dejando mucho que desear. Se esperaba más de un político con tantas tablas como él, pero el problema de fondo no es Rubalcaba, no es la imagen que trasmite el Psoe o la fortaleza o debilidad de su líder. Todo esto se le podría perdonar si, a cambio, dispusiese de un discurso propio. Pero no es el caso.

Feijoo le ha regalado a Rajoy un balón de oxigeno que le permitirá afrontar los próximos meses desde una situación mucho más cómoda. Sabe que España no respalda sus políticas. Pero también sabe que no tiene rival político ni ideológico que le haga frente en las instituciones. El PP es una máquina de ganar elecciones. Una máquina bien engrasada que está sosteniendo a Rajoy incluso cuando muchos de los suyos no están de acuerdo con las medidas que adopta.

El hundimiento del Psoe y la incapacidad de los partidos más pequeños de generar ilusión, llegar a más gente, y lograr una representación significativa en las instituciones, le ha regalado a Rajoy una victoria que todos tendremos que pagar. Y pagar muy caro.

Veremos que ocurre con formaciones como la liderada Mario Conde, quien ha recibido un fuerte revés en su estrategia por ocupar un hueco en el espectro político. Los resultados no han sido malos, dadas las circunstancias, pero insuficientes para lograr presencia en el parlamento gallego. Esto puede suponer una fuerte desilusión para los seguidores del exbanquero y provocar el fin del partido Sociedad Civil y Democracia justo cuando daba sus primeros pasos.

Respecto al País Vasco, lo que se sabía. Pachi ha logrado convertir a su partido en tercera fuerza política. El PNV gana y Bildu se sitúa como segunda fuerza política. No hay que descartar el efecto novedad en los resultados. Sin embargo, la aplastante mayoría nacionalista en el parlamento vasco – más allá del número de parlamentarios que haya obtenido la formación abertzale – debería hacer reflexionar a los partidos de ámbito nacional sobre su estrategia en relación al País Vasco.

Confío que el PNV esté a la altura de su historia, y de los mensajes que ha lanzado durante la campaña electoral, y se deje de aventuras soberanistas al estilo de Mas. Creo que Urkullo no quiere a los abertzales como compañeros de cama durante este viaje. Pero tampoco parece que la situación, con una caída tan brutal del Psoe, sea propicia para pactos con esta formación. Es probable que intente gobernar en minoría. Si esto es así, será la capacidad y la inteligencia del Psoe y del PP los que deberán evitar que el PNV termine radicalizándose al verse obligado a claudicar ante los abertzales para lograr su apoyo a la acción de gobierno.

Los resultados electorales demuestran que la mayoría social y la mayoría electoral son cuestiones que, a día de hoy, parecen irreconciliables. Poco sentido tienen la huelga general convocada para mediados de noviembre cuando, llegadas las elecciones, consagramos en el poder a los mismos que criticamos en las calles.

Algunos hablan de la moral del esclavo, que besa el yugo que le oprime. Otros recuerdan que los elefantes obligados a estar encadenados desde niños, cuando son adultos y se les quita el cepo, no huyen porque creen que no pueden hacerlo. Quizás haya mucho de esto en lo que sucede en España. Pero también es posible que los españoles, cuando van a votar, se sientan Sócrates eligiendo la manera en la que ha de ser ejecutado.

 

Un presidente avestruz

Creí que ya lo había visto todo, pero la vida y la política siempre te sorprende. Cuando más importante es el liderazgo, cuando más importante es conocer la opinión de quien tiene la responsabilidad de liderar la nave, Rajoy se esconde.

Ninguna excusa es admisible en tiempos como los actuales. La imagen del Presidente del Gobierno en los pasillos del Congreso de los Diputados, sin hacer ningún comentario en el día que la Prima de Riesgo de desbocaba y la bolsa retrocedía a posiciones del 2009, es patética.

Se lo dijimos una vez, pero ahora se lo recordamos: no esconda la cabeza, de la cara; no pase a la historia como Rajoy, el cobarde. “Sin valor, el resto de las virtudes son inútiles” (Edward Paul Abbey)

¿Podemos confiar en el PSOE?

La confianza es algo que tarda en fraguarse y se pierde en unos pocos instantes. Esta es una verdad que reconoció Rubalcaba en uno de sus discursos durante el 38 Congreso del PSOE. Pero parece que, una vez clausurado el Congreso, las palabras se las lleva el viento.

Almunia está a favor de los minijobs, el copago sanitario y la desregulación de los convenios sectoriales. Es decir, defiende lo mismo que defiende la patronal y los sectores más conservadores del PP. Justo lo contrario de lo que defienden los sindicatos y los asalariados.

¿Cuál es entonces la política del PSOE? No he visto a ningún portavoz autorizado de la nueva ejecutiva socialista desautorizar en público a Almunia. Tampoco la socialdemocracia europea, que fue quien lo apoyó parece que le esté pidiendo explicaciones. Ni he visto filas de militantes socialistas en sus sedes pidiendo la dimisión de quien hace apología de principios y propuestas contrarias a las del programa oficial del PSOE.

¿Podemos estar seguros de que el PSOE, de llegar al gobierno, no imponga los minijobs, el copago sanitario y vacíe de contenido los convenios sectoriales? No. No podemos estar seguros. 

Que alguien haga callar a Almunia

La última con la que se ha deslizado Joaquín Almunia ha sido con afirmaciones del tipo:

¿Qué es mejor, tener un trabajo mediocre o no tenerlo? En relación a los minijobs. Y se supera al decir: la sanidad gratuita para todos no es un sistema esencial del Estado del Bienestar.

Alguien deber hacer callar a este Comisario Europeo. En un momento en que su partido, el PSOE, pasa por una de sus etapas más duras, y con la socialdemocracia europea luchando por construir una alternativa a las políticas neoliberales, su opinión supone un jarro de agua fría para los hombres y mujeres de la izquierda.

Mal futuro tendrá Rubalcaba si no se cobra estas pedradas. Hay una cosa que está clara, y el PSOE debe, de una puñetera vez, comprender con claridad: para políticas neoconservadoras y que desmonten el Estado del Bienestar ya está la derecha.

Si el señor Almunia está a favor de los minijobs, el copago en sanidad, y las reformas dictadas por Alemania puede presentarse a las próximas elecciones en las listas del PP. Allí hay mucha gente que opina igual que él.

La socialdemocracia europea tiene que revocar su apoyo al señor Almunia, y el PSOE desautorizarlo y alejarlo de cualquier candidatura. De no actuar con diligencia y rigor ante este tipo de propuesta la derecha seguirá monopolizando el juego político en el viejo continente. Y en España, aún siendo un país sociológicamente de centro izquierda, seguirá ganando la derecha. ¿Por qué? Porque a la desafección de políticas como la de los minijobs, se unirá el sentimiento de traición cuando quien las aplica es, en teoría, quien debería combatirlas. 

http://www.diariovasco.com/rc/20120206/mas-actualidad/economia/almunia-minijobs-mejor-algo-201202060110.html

http://www.expansion.com/2012/02/06/economia/1328542617.html?cid=GNEWS600103

Rumores malintencionados

Creía Chacón en su victoria. Y esta creencia se retroalimentaba con la euforia de sus más cercanos. Mal pinta la cosa cuando tus colaboradores la pintan de rosa. Entonces es cuando se baja la guardia, cuando lo que debía ser reflexión y trabajo se vuelve seguidismo y celebración. Se equivocó la paloma, se equivocaba.

Si Chacón y los suyos no hubiesen dado por cobrada la piel del oso, quizás las lágrimas derramadas no sabrían tanto a desilusión. No supieron ver que su alineamiento con el pasado que representaba Zapatero no les hacía ningún favor. Restaba credibilidad a su propuesta de renovación y, sobre todo, encolerizaba a quienes habían visto como el poder territorial del PSOE se esfumaba mientras su Secretario General se iba desinflando en la Moncloa.

Se equivocó al establecer alianzas. Dime con quién te juntas y te diré quién eres. Se pego mucho a Griñan, el barón socialista andaluz. Pero este está más que cuestionado en Andalucía. Muchos socialistas andaluces no lo pueden ni ver. Existen agrupaciones en la que su figura es tan poco querida como la de Rajoy.  Mucho se equivocaba el equipo de Chacón si creía que la federación andaluza iba a seguir mayoritariamente a su líder.

Contaron y contaron mal. No vieron lo que para muchos era obvio. Y ahora andan diciendo que fue Felipe González quien, personalmente, logró cambiar el voto de varios delegados andaluces. Dudo que el expresidente González se dedique a esos trabajos de fontanería.

Cuentan otras lenguas, que Felipe se enfadó porque Griñan y no Chaves, o él mismo, asumiera la Presidencia del Partido. Esto me lo creo más. Felipe es andaluz. Conoce Andalucía. Sabe como respiran y sienten los andaluces. Por eso sabe que Griñan es un muerto viviente, un cadáver político que conserva la cabeza sobre sus hombros porque aún no es tiempo de reyertas. Pero eso ese tiempo llegará. Y llegará pronto. Y el Psoe de Andalucía ajustará las cuentas a más de uno. Se equivoca Rubalcaba si pretende dar una salida honrosa a Griñan, los andaluces que lo han apoyado son los mismos que tienen cavada la fosa del actual Presidente andaluz.

 

38 CONGRESO DEL PSOE

Ayer se clausuró el 38º Congreso Federal del PSOE con la victoria de Rubalcaba frente a Chacón. Ha sido la victoria de la experiencia, la serenidad y el sentido común. Los delegados han elegido a un hombre maduro y pragmático para capitanear el buque durante la difícil y larga travesía que le aguarda. Pero ha sido algo más que una elección entre candidatos con formas de distintas de entender al PSOE; ha sido, también, un ejercicio de autocrítica que hacía mucho tiempo millones de progresistas desencantados estaban esperando.

Algo hay de censura a la gestión de José Luis Rodríguez Zapatero en la elección de Rubalcaba. Era evidente que Chacón ofrecía un proyecto más continuista respecto al anterior Secretario General que el experimentado Rubalcaba, quien aboga por un modelo socialdemócrata que base su éxito en la clave del éxito del PSOE de Felipe González: su pacto tácito con las clases medias.

Pese a presidir el Gobierne de la Nación, la gestión de Zapatero se ha caracterizado por una lenta pero continua pérdida de poder territorial que, de forma imparable, culminó con las últimas debacles electorales. Todos sabemos que el poder en municipios y autonomías, por cuanto tiene que ofrecer de oportunidad política a los cuadros medios de los partidos, es la clave para el éxito de la gestión interna del partido. Más en el caso del PSOE, que con el electorado más heterogéneo del país, necesita una fuerte presencia en los territorios para lograr las complicidades suficientes que se precisan en la construcción de mayorías de gobierno.

Estos años, por más que Zapatero lograse dos victorias electorales, se han caracterizado por un continuo retroceso de la izquierda en todos los ámbitos de la sociedad. Voces muy autorizadas del PSOE han reconocido la ausencia de un proyecto socialdemócrata que confrontar al proyecto de la derecha.

Sería muy injusto si culpase sólo al PSOE de esta carencia. La falta de un discurso socialdemócrata es común a todas las formaciones de centro izquierda europeas. Y sólo desde la elaboración conjunta de ese discurso en Europa, podrá salir un proyecto que recupere la ilusión, la confianza y, sobre todo, sea capaz de refundar el Estado del Bienestar.

Porque aquí, lo que nos jugamos, no es si el PSOE será o no capaz de recuperar los votos perdidos. El desgaste del gobierno del PP y los errores que la derecha pueda cometer en el futuro, bastará para que el mecanismo de alternancia bipartidista le devuelva parte del poder ahora perdido. Pero esto no será más que una anécdota breve dentro del devenir político de las próximas décadas si antes, la socialdemocracia europea y en concreto la española, no logra construir un discurso propio. Tal y cómo acaba de ocurrir con los gobiernos de Rodríguez Zapatero.

Sin un discurso propio, capaz de ilusionar y comprometer a las clases medias, la izquierda está abocada a ser el sparring del Partido Popular. Es lo que hemos visto estos últimos años: un PSOE en el gobierno, pero una derecha capaz de controlar los tiempos y dirigir el juego. Igual que ocurre cuando vemos un partido del mejor FC Barcelona, en el que pueden ir por detrás en el marcador, pero siempre dan la sensación de ser ellos quienes llevan las riendas del partido.

La construcción de este discurso no es tarea de unos meses, ni algo que se pueda resolver en el breve tiempo transcurrido desde las elecciones del 20-N y el Congreso que acaban de clausurar. No corresponde sólo al PSOE, pues son también necesarias las sinergias de Europa, ni tampoco es una labor exclusiva de los partidos políticos. Habrá que debatir mucho, crear alianzas, buscar complicidades, incorporar nuevos fichajes… se tardará años; pero sólo así el PSOE y la socialdemocracia europea volverá a ser la dueña del juego, dirigir los tiempos y controlar el balón.

El PSOE, con la resolución de este Congreso, ya se ha puesto en marcha. Será un camino incierto, plagado de dificultades, pero por fin, después de muchos años, han elegido el destino correcto. El 38 Congreso del PSOE ha demostrado que tienen y saben leer la brújula que necesita la izquierda en Europa; esperemos que no la pierdan por el camino. 

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