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Posts Tagged ‘Cayo Lara’

¿Travesía por el desierto o exilio permanente?

El problema que subyace en el Partido Socialista Obrero Español es que aún no han comprendido la extrema gravedad de la situación en la que se encuentran. No están sólo hasta un castigo electoral y una prolongada travesía por el desierto; están sumidos en un exilio social. No comprenden lo que la sociedad les ha dicho: ¡que se larguen! ¡Todos! ¡No os queremos!

La razón es muy simple: quienes nos han conducido a esta crisis no están legitimados para sacarnos de ella. No basta con hacer examen de conciencia, propósito de enmienda y reivindicar el derecho a rectificar: hay que pulgar las culpas. La gente quiere ver que los culpables abandonan los privilegios asociados a su cargo político y se marchan a su casa para no volver.

Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Ahora toca expiar sus culpas. No en la oposición, como pretenden hacer ellos, sino en su casa, en sus puñeteras casas y para no volver, porque no tenemos ganas de volver a contemplarles la geta. Porque a la sociedad española, cada vez que les ve la geta, lo único que les entra es unas ganas locas de rompérselas de un guantazo.

 

La pasividad que mata

Cuando gente tan dispar como Alejo Vidal-Quadras y Cayo Lara coinciden en algo, es que algo grave está pasando. En su blog de Intereconomía, el eurodiputado del PP solicitaba esta semana un Congreso Extraordinario del PP, que es lo mismo que decir <<váyase, señor Rajoy. Váyase>>. Cayo Lara lleva semanas pidiendo la dimisión del Presidente del Gobierno, en esto se adelantó a Rubalcaba, que no tiene los reflejos muy afinados últimamente.

Rajoy, por su parte, como quien oye llover. A lo suyo, que seguro que él sabrá lo que es, porque lo que somos los españoles, no tenemos la más remota idea de a qué puñeta dedica el tiempo. Anda, como siempre, esperando que la tormenta escampe. Ha sido su estrategia desde que entró en política: sentarse y esperar que el tiempo resuelva los problemas y sus rivales cometan errores que los precipiten al vacío. Pero esta vez no parece que la cosa vaya a darle buenos resultados.

Primero porque este no es tiempo de retóricas, es momento de acciones, y acciones contundentes, que no dejen lugar a dudas. Segundo, porque la sociedad española está cansada de esperar y la paciencia de todos tiene un límite, una frontera cada vez más cercana. Su pasividad está enfadando aún más que las noticias sobre presuntas corruptelas que inundan el mercado mediático.

Algunos dice que está cavando su propia tumba. Creo que tienen razón, la reelección la tiene muy difícil. Pero ese no es el problema. El problema es que tanto está cavando que en la fosa cabrán muchos. Por ahora, seis millones de desempleados y cientos de miles de empresas que han cerrado. En la tumba que está cavando terminará por enterrarse él y la esperanza de toda una generación. Y que la cosa quede ahí, porque cuanto más se enrarece el clima político, más gente se desencanta con la democracia.

El Presidente del Gobierno no puede seguir escondiéndose tras discursos vagos y segundos en la lista de los poderosos. Tiene que dar la cara. España no puede creer que esté gobernada por una televisión de plasma. Urge tomar medidas legislativas que garanticen la regeneración democrática. A la par, debe dar un giro a su política económica pese a quien le pese. Europa está a punto de estallar en mil pedazos. Los discursos en el seno de la Unión son cada vez más distantes unos de otros, y pende como una mortal amenaza la posibilidad de un referéndum en el Reino Unido que abriría la caja de Pandora. Es el momento de plantarse. De decir basta. Y exigir una integración política y la corresponsabilidad de todos en la resolución de los problemas que afectan a gran parte de los países de la Unión o romper la baraja. Me dolería más que a nadie, pues soy un europeísta ferviente; pero no podemos tolerar que Europa se convierta en el cortijo privado de Merkel y los demás profetas del Reich.

En alguna ocasión, Rajoy ya ha manifestado su contrariedad a las políticas de Merkel, pero no le acompañan los hechos. Tampoco puede decirse que valga mucho como comunicador. Tiene que actuar en los dos frentes abiertos. En el interior, favorecer cambios que garanticen un nuevo modelo democrático, donde los ciudadanos tengan más control sobre sus representantes públicos; esto es, listas abiertas y diputados que rindan cuenta a sus votantes en las circunscripciones por las que son elegidos y no las direcciones de los partidos. En el frente exterior, tiene que hacer piña con los países que exigen un cambio en la política económica de la UE, más integración política y democratización de las instituciones. Y debe hacerlo con la rotundidad de quien sabe que defiende lo que es justo, y que estará dispuesto a llegar hasta el final – incluso la salida de la UE y el retorno a la peseta – antes que continuar arrodillado y esclavo.

Esperar a que al enemigo se le agoten las balas mata a muchos soldados. Una sangría de vidas y sueños que España no puede permitirse. No puede continuar encerrado en la trinchera, debe cambiar de táctica y pasar a la ofensiva cueste lo que cueste. De lo contrario, esta guerra de desgaste terminará minando la moral de la sociedad y destruyendo a toda una generación. En su mano está hacer algo. En la nuestra, exigírselo día tras día, y pasarle la factura en cuanto tengamos la oportunidad. Y espero que sea pronto. 

La regeneración imposible

Hace días hablaba de la desmoralización de la sociedad. Es decir, de su falta o pérdida absoluta de moral, de valores éticos, cívicos, y cómo llevaba al vacío de las crisis y al abuso de la política y los mercados. Escribía, como casi siempre, con la vana ilusión del necio que cree en las segundas oportunidades. Escribía desde la esperanza de quien cree en la enmienda, en aprender de nuestros errores y ser mejores, para nosotros y para nuestros semejantes. Pero sólo unos días después, me tropiezo con un artículo de Perez Reverte donde cuenta, con la maestría que lo caracteriza, la triste historia de una galga que murió tras cuatro días de abandono en el Metro de Madrid. La vieron los conductores, los empleados de mantenimiento, los vigilantes, los viajeros; todo quisqui. Y nadie hizo nada.

Cuatro días sola, sin agua, sin comida, asustada. Algunos pasajeros del Metro dieron la voz de alarma. Y los responsables del Metro de Madrid mintieron. Mintieron como los barracos que son. Que ya no estaba en las vías, que la habían llevado a una protectora… todo mentira. Hijos de puta. Al final, dos chicas de una protectora recuperaron el cadáver de la pobre galga. En su acción altruista, estas dos jóvenes fueron la excepción de una sociedad que va a lo suyo, que no le importa nada ni nadie.

Coincide la noticia con otra igual de cobarde e inmoral, la autorización de una masacre de animales abandonados en Punta Umbria. Junta de Andalucía y Ayuntamiento han permitido la organización de batidas que acaben a tiros con la vida de los perros abandonados en el municipio. Una decisión tomada por un gobierno de perdedores, Psoe e IUCA- LV, que fueron segunda y tercera fuerza política, pero sobre todo, de embusteros, en especial la coalición de Cayo Lara. Bien que protestaban contra este tipo de acciones cuando estaban en la oposición. Incluso llevan siglas ecologistas y presumen de un programa rojo y verde. Pero poco le ha temblado el pulso a la hora de autorizar que maten a balazos a indefensos perros que fueron abandonados por sus amos.

Esta es una prueba más de la catadura moral de los irresponsables y sinvergüenzas que nos gobiernan. Mientras dicen y presumen de unas cosas, se dedican a hacer justo la contraria. Siquiera han tenido en cuenta la imagen de bestialidad y tercermundismo que estamos dando al resto de Europa. Si no tuviésemos bastante mala prensa, las imágenes de la galga de Madrid o de los asesinatos indiscriminados de perros en Punta Umbría están dando la vuelta al mundo.

Todos lloran y se rasgan las vestiduras ahora que nos enteramos de la corrupción. Pero los sobres no circulan ahora. Circularon cuando a nadie le importaba una mierda que la especulación inmobiliaria endeudase familias, generara corruptelas, acumulase más billetes de quinientos bajo el colchón (o dentro de sobres) que en ningún lugar del mundo. Todos miraban para otro lado cuando depredaban el territorio, y nadie preguntaba de dónde salía el dinero para el polideportivo, la autovía o el nuevo paseo marítimo. <<Pero que bonita han dejado la plaza>> y la plaza estaba bonita. Redios que lo estaba. Y endeuda, hasta los ojos; porque las obras se hacían, no por ser necesarias, sino para contentar la vista y a los votantes. Y claro, como no había dinero suficiente en las arcas municipales, o autonómicas, o estatales, pues nada: crédito va y crédito viene. Orgía de préstamos. A los notarios se le ponía dura con las hipotecas y viendo cómo los promotores se embolsaban los sobres en B. Porque siempre había sobres en B.

Cuando alguien protestaba, preguntaba, cuestionaba. ¡Será idiota! Si no hay más que bichos. ¿Qué puede importar asfaltar un poco más el campo? ¿Destruir los ecosistemas? Dará trabajo en el pueblo. Eso es dinero. Eso es riqueza. ¿Dónde está ahora el dinero y la riqueza? Ahora no hay campo, solo esqueletos de hormigón, vacíos, sin vida. Monumentos a la época en la que nos creíamos ricos. Pero sobre todo, nos creíamos por encima del bien y del mal.

¿Hemos aprendido la lección? A la vista de lo que ocurre en el día a día de las ciudades, a la vista del desinterés que la vida de un ser indefenso causa en centenares, miles de personas. No hemos aprendido la lección. Quizás nunca lo hagamos. Puede que esté equivocado, que haya estado equivocado toda mi vida, y que, en efecto, merezcamos lo que tenemos. Que sepan los hijos de puta que gestionan el Metro de Madrid, que aquella galga, era nuestra dignidad como seres humanos, nuestra sanidad, nuestras pensiones, nuestros empleos. Y la hemos dejado morir por hijos de puta.

http://www.finanzas.com/xl-semanal/firmas/arturo-perez-reverte/20130203/solo-perra-4645.html

Firmar para acabar con la masacre de animales en Punta Umbría: http://www.change.org/es/peticiones/cese-inmediato-de-la-matanza-de-perros-en-punta-umbr%C3%ADa-huelva-espa%C3%B1a

Aplaudimos a Alberto Casillas

Alberto Casillas, el héroe del Prado, protegió a unos manifestantes que se refugiaron en su cafetería ante las cargas policiales, impidiendo a los antidisturbios entrar en su local a efectuar los arrestos. Aplaudimos su actitud noble y honesta.

Estoy en contra de la campaña de manifestaciones “rodea el Congreso”, antes llamada “toma el Congreso”. Esta acción no es propia de los valores democráticos que dicen defender. Algunos se justifican en la actitud pacífica de sus reivindicaciones y en el “carácter simbólico del mensaje”. ¿Pero que hubiese pasado si la policía no llega a proteger el Congreso? ¿Qué hubiese sucedido si la seguridad en las inmediaciones de las Cortes hubiese sido la normal de una sesión del Congreso de Diputados? Sería ingenuo si creyese que la situación se hubiese desarrollado en perfecto civismo y los manifestantes – entre los que se ha demostrado existían grupos radicales – no hubiesen ocupado el congreso y actuado con violencia contra los diputados electos. Basta el ejemplo de cómo recibieron muchos al coordinador de IU, Cayo Lara, y eso que compartía la convocatoria.

Debemos recordar, también, que muchos manifestantes pedían un “proceso constituyente”. Claro que no todos abrazan las posiciones más radicales, pero sí que todos van a la par. Y este quizás sea el problema y la causa del fracaso de estos movimientos ciudadanos. Empiezan con un conjunto de ciudadanos bienintencionados, hartos de la situación que vive el país, pero cuando inician las protestas, son incapaces de definir con claridad cuáles son sus reivindicaciones. Plantean “cartas a los reyes magos” o la búsqueda de acabar con el modelo político actual pero sin definir con claridad qué modelo es el que ellos defienden.

Rodear la sede de la soberanía nacional para exigir la dimisión de un gobierno y todos los representantes electos y abrir un proceso constituyente, no sé cómo lo llamarán algunos, pero los nombres que a mí se me ocurren no son de buen gusto. Olvidan que cualquier transición, si no quieren que fracase o termine en violencia, se debe hacer de la ley a la ley. Es decir, se puede reformar la constitución, pero siempre según las reglas que la propia constitución establece para su reforma.

Algunos dirán que la Constitución está tan blindada que es imposible su reforma. No es cierto. Cualquier persona  con un mínimo de conocimientos jurídicos sabe que la Constitución Española no es tan difícil de cambiar como algunos dibujan, mucho menos difícil que modificar otras Cartas Magnas Europeas. La cuestión está en tener o no la representación suficiente en las Cortes para plantear estos procesos. Una representación que algunos dicen no se alcanza por la ley electoral. Sin embargo, peor que nuestra ley electoral es la británica, y allí el bipartidismo se ha roto. Si los liberal – demócratas del Reino Unido han logrado más del 20% de los votos (el doble que cualquier partido en España distinto del PP o el Psoe) y han entrado en el gobierno, también lo podrían hacer otras fuerzas políticas en España. Claro, que para lograrlo, no basta con protestar, además, hay que tener propuestas, y de eso andan más bien escasos.

Pese a mi oposición a esta movilización, de objetivos desfigurados y que a mi juicio atenta contra el orden Constitucional, la respuesta de la policía está siendo excesiva en muchos casos. Claro que no son los agentes los responsables, sino los mandos políticos que ordenan las cargas los auténticos culpables. Es una vergüenza que el gobierno y el PP estén criminalizando las manifestaciones, provocando una estrategia de acción-reacción en las calles para deslegitimar las protestas.

Este tipo de actuaciones policiales no tienen nada que ver con lo que la sociedad entiende como una democracia, y están causando un gravísimo daño a la imagen de España en el mundo. Además, por mucho que salgan los políticos del PP felicitando a la policía, la policía no está tampoco a gusto con las cosas que les obligan a hacer y la forma de hacerlas. El Sindicato Unificado de Policía, el SUP, ha cuestionado algunas de las cargas. Se trata de la voz crítica de la propia policía, cada vez más dividida entre quienes creen que estas actuaciones son inevitables y quienes empiezan a estar hartos de ser usados por los políticos en sus estrategias partidistas. Una situación que puede ir complicándose con el paso de los meses y que no beneficia en nada a nadie.

Pero esta vez, la irresponsabilidad no es solo del gobierno. También de los convocantes y de quienes desde partidos políticos y organizaciones varias les han dado alas. Ellos sabrán por qué. Por suerte, aún queda gente honesta, como Alberto Casillas, que no estaba en la protesta, pero que no dudó en defender a los manifestantes. Gracias a personas como él, España sigue teniendo futuro. 

Izquierda Abierta, antesala de un nuevo referente

Para nada me he metido a profeta, que de adivinos está ya el mundo lleno, es solo que el cocido comienza a oler. El potaje ya está listo. Llamazares ha impulsado un partido político nuevo, Izquierda Abierta. Por el momento, participa en el seno del movimiento político y social que es  IU, pero algo me dice que lo hará sólo hasta estar en disposición de alzar el vuelo y abandonar el nido.

Poca gracia le hará a Cayo Lara el periplo de Llamazares por las tierras de España, buscando apoyos y presentando su proyecto. En el Partido Comunista ya suenan los gritos de guerra; ya hay quien anda pidiendo la sangre y la cabeza de los traidores; se afilan las hoces y se dispone el martillo.

Solo unas horas después de la presentación de IA en Córdoba, cierto militante del PCA me llamó por teléfono para despotricar un rato sobre el “reformista” Llamazares. <<Este quiere hacer lo mismo que Almeida y Diego López Garrido, romper IU y revolcarse junto al PSOE>>, en clara alusión a lo ocurrido con la corriente Nueva Izquierda.

Lo cierto es que desconozco las intenciones últimas de Llamazares e Izquierda Abierta. Quizás se marchen y luchen por un protagonismo propio, o puede que terminen integrándose en el PSOE, o incluso que continúen en IU a pesar de las claras afrentas y el ninguneo  que sufren; todo es posible en IU. Pero el proyecto que en su día encabezara Julio Anguita, y que estaba llamado a ser la “casa de todos”, esa Izquierda Unida con la que tantos viejos antifranquistas y jóvenes progresistas soñaron, se ha convertido en la antítesis de lo que pretendía ser.

Si observamos el mapa político de la Izquierda, veremos que nadie ha causado tantas escisiones y provocados tantos cismas como IU. El movimiento político y social debería reflexionar seriamente sobre esto; no se puede pretender ser el referente moral de la izquierda y estar causando escisiones cada tres por cuatro.

Existe un sector de la izquierda con una incomprensible vocación religiosa. No hacen política, hacen actos de fe. Lejos de reconocer la correlación de fuerzas que se da en toda sociedad democrática, pretenden pasar por la vida sin despeinarse ni ensuciarse. ¡Cuidado con el PSOE, que es un siervo del capitalismo! Nosotros, los puros, debemos mantenernos limpios y no contaminarnos mezclándonos con pecadores.

Claro que el PSOE tiene lo suyo, que de obrero y socialista cada vez menos, pero si no es por sus diputados votando las leyes a favor del aborto, del matrimonio homosexual, de la lucha contra la violencia de género, etc.etc.etc. mal gallo hubiese cantado para mucha gente. Y si no me creen, que salgan de sus Asambleas, en las que pasan el día discutiendo sobre el futuro, y sintiendo añoranza por una revolución que nunca existió, y pregunten a la gente, a esa gente que históricamente ha sido discriminada, que tal les va ahora con la derecha.

España necesita un partido político de izquierda que sea capaz de corregir las derivas del PSOE. Pero ese partido debe reconocer el valor de la democracia directa tanto como los riesgos del asamblearismo. Debe ser pacifista, pero no antimilitarista. Debe defender sus ideas, pero no sentirse mejor que nadie. Fomentar la participación de todos, pero disponer de órganos de decisión fuertes. Es decir, ese futuro partido, si es que alguna vez llega a ser, deberá aprender de los errores de IU. Como me dijo una vez un buen amigo: que buen partido sería el PSOE con las ideas de IU. 

IU sigue sin demostrar fiabilidad

Hoy se constituye el Parlamento de Andalucía tras las últimas elecciones. La voluntad de las urnas fue clara e indiscutible: los andaluces desean un gobierno de izquierdas en el que esté presente tanto el PSOE como IU, y que frene la oleada conservadora del PP. Sin embargo, desde el mismo instante en que la coalición liderada por Cayo Lara se convirtió en llave para la gobernabilidad de Andalucía, surgieron voces contrarias a un pacto de la izquierda dentro de la formación comunista, lo que supondría la llegada del PP al gobierno andaluz.

Una treintena de agrupaciones de IU de toda Andalucía se han manifestado contra un pacto con el PSOE. Incapaz de tomar una decisión sin causar graves divisiones internas, incluso dentro del grupo parlamentario, Diego Valderas, el coordinador andaluz de IU, ha convocado para el próximo 24 de abril un referéndum para que las bases decidan.

Todo apunta a que sólo se permitirá elegir a la militancia entre un gobierno de coalición y apoyos puntuales en el Parlamento. Esta fórmula adulterada busca evitar que la sociedad de la espalda a IU si finalmente llegase a gobernar el PP por su culpa. Sin embargo, no puede evitar mostrar la falta de cohesión interna, la debilidad de sus dirigentes – sistemáticamente cuestionados en todas sus acciones –, y su falta de vocación gubernativa. IU demuestra nuevamente ser una formación poco fiable.

El futuro se empieza a jugar en Valencia

Lo que está sucediendo en la tierra de los Camps y las Gürtel nos agravia y afecta a todos. La furia policial desatada contra unos muchachos de instituto que solo pedían calefacción en sus aulas es el ensayo de lo que el PP prepara para todo el país.

Rajoy y los suyos no están dispuestos a que se les llene el país de protestas. Quieran acallar las voces mediante la represión y el miedo. Están dispuestos (ya han amenazado tácitamente con ello) a modificar el derecho a la huelga vía Real Decreto para hacer ilegal cualquier forma de manifestación en las calles, obteniendo así la coartada jurídica que permita linchar a la población que se atreva a desafiar el Estado policial al que nos quieren someter en los próximos años.

Tienen también una estrategia propagandística que usa los púlpitos de las iglesias y los medios ultraconservadores para desacreditar y ridiculizar a los manifestantes, en línea muy similar a como se comportaban los medios de comunicación del movimiento durante el franquismo.

Las brutales agresiones contra los adolescentes, invidentes, ancianas, mujeres y periodistas que pretendían contarlo, son una provocación para que se abandone uno de los grandes éxitos del 15M y de los movimientos de protesta de los últimos años: el rechazo a la violencia. Saben que si los manifestantes dejan de protestar de forma pacífica, habrán ganado la batalla de la propaganda.

Los partidos políticos de la izquierda, mientras tanto, siguen enfrascados en disputas cainitas y sueños de salón. Les cuesta salir a la calle. Les cuesta mezclarse con el pueblo.  Las primeras espadas del PSOE o IU no están encabezando las protestas. El mejor servicio que hoy podrían hacer a la democracia y a España Rubalcaba y Cayo Lara es encabezar juntos la manifestación de los estudiantes de Valencia.

Parece que algunos no quieren ver que, cuando la policía llama “enemigos” a los ciudadanos de su propio país, la Constitución ha sido derogada de facto. 

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