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Animal spirits

En economía, se habla de animal spirits para hacer referencia al papel que juega la psicología – o más bien la sociología – en la resolución de las crisis económicas. Es un término heredado de las doctrinas de Keynes. En parte – y todos los economistas lo reconocen – la economía depende más de los estados de ánimo que de los propios fundamentos económicos. Si creemos que la economía irá bien, irá bien; pero si dudamos de nuestras posibilidades, sin duda que la cosa se estropeará aún más. Estos animal spirirts son los que están detrás de los brotes verdes de Zapatero, que sólo él veía, o los datos positivos a los que aludía más recientemente la Ministra Fátima Ibáñez, sin especificar ninguno.

Pero de nada sirven las opiniones positivas cuando se ha castigado a la población con el famoso “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. El discurso abanderado por el PP – y una gran parte del Psoe – ha generado un clima nocivo de resignación. La sociedad española es presa de un sentimiento de culpabilidad que atenaza sus esperanzas y limita cualquier posible oportunidad de crecimiento.

Durante años, el bipartidismo y toda su batería mediática nos ha bombardeado con mensajes negativos. Es el momento de cambiar el chip y apostar por un refuerzo positivo que ponga en valor todas las cosas buenas que hay en España. Y son muchas, aunque la amargura del momento nos impida disfrutarlas.

Sin embargo, el gobierno no logrará invertir el estado de ánimo de los españoles si sus mensajes no se acompañan de una coherencia en la acción política. Mientras los recortes, los repagos, los impuestos y las privatizaciones sin liberalización continúen siendo la noticia de cada mañana, los españoles seguiremos sin creer en los brotes verdes, sumergiéndonos cada vez más en la actual crisis.

Necesitamos optimismo, confianza en nosotros mismos, emprendimiento, coraje, valor, pero sobre todo, necesitamos gestos. Y el gobierno de Rajoy anda bastante parco en cuanto a gestos ciudadanos se refiere. La ley hipotecaria y los desahucios son una buena oportunidad para unir a todos en una lucha común y hacernos creer en la victoria. Frenar el drama de los desahucios no sólo es una exigencia moral, también una inyección de confianza y amor propio a una sociedad que ha bajado los brazos y se ha rendido ante la crisis.

Desde el 2008 se ha culpado a la sociedad de la situación. Desde el 2008 nos han bombardeado con mensajes desesperanzadores, catastrofistas, inevitables. Si uno lee algunos discursos económicos parece que se hablase más de un castigo divino a nuestros muchos pecados que de un proceso social. Romper esa dinámica será difícil y demanda algo más que palabras. Precisa de gestos que aúnen fuerzas y generen confianza en los ciudadanos, porque al final, los que sacarán a España de la crisis no serán los bancos ni los mercados, seremos usted y yo, y nuestros vecinos. La gente de la calle es la que sacará a España de esta situación, por eso es tan importante que la sociedad vuelva a tener confianza en lo que podemos lograr si nos lo proponemos.

Rajoy, encerrado tras los muros mediáticos que lo protegen, está dejando pasar demasiadas oportunidades de cambiar las cosas. O lo que es igual, está dejando pasar demasiadas oportunidades para cambiar el estado de ánimo de la sociedad. Y este es el gran error de su gestión.

 

 

Gracias, Obama

Gracias Obama. Sea por interés o cariño, la ayuda de EE.UU. a España está siendo inestimable. Las declaraciones en las que asegura que el gobierno de EE.UU. está <<trabajando muy duro>> para asegurar que nuestro país recibe toda la ayuda que precisa de nuestros socios europeos, es algo más que una frase. Es una llamada de atención sobre Merkel y unos cuantos más. Una colleja que hacía falta que alguien les diese de una puñetera vez.

España nunca ha sabido elegir demasiado bien a sus aliados. Con frecuencia, hemos apostado por socios poco de fiar. Una parte importante del país parece sentir cierta fobia a los yanquis y amar apasionadamente a los Palestinos. Que lo disfruten.

EE.UU. está siendo el mejor socio de España en estos momentos, seguido de países como Reino Unido e Israel. Es la acción coordinada de la diplomacia de varios países la que está trabajando para que las metas de España en Europa se cumplan. Confío que esto sirva para darnos cuentas de lo absurdo de algunos prejuicios y seamos capaces de reorientar nuestra política exterior para hacer piña con aquellos que se lo merecen. 

Cuando la mujer del Cesar no lo parece

Fue Cayo Julio Cesar quien pronunció la sentencia que se ha convertido en todo un proverbio: <<la mujer del César, además de ser honrada debe parecerlo>>. Aunque la afirmación no era sino una excusa para su divorcio y Cayo Julio Cesar no fue hombre que pudiera ponerse de ejemplo de honestidad, lo cierto es que siempre se ha deseado que la honra de los políticos y de quienes les rodean nunca esté puesta en entredicho.

Por suerte, las cuestiones personales quedan ya aparcadas de la vida pública, y las objeciones se hacen, no sobre la vida privada de los regidores sino sobre cómo gobiernan y a quién benefician con su gobierno. Está claro que la voluntad siempre es la de beneficiar al pueblo, pero está claro que cuando se trata de las subvenciones y las ayudas, unos son más pueblo que otros.

Esto suele pasar con las empresas que tienen en su plantilla a familiares y amigos cercanos de los gobernantes. Siempre reciben cuantiosas subvenciones y contratos. ¡Qué casualidad! Será que en los genes anda el genio oculto y se manifiesta en todos los parientes a la vez, siempre y cuando – eso sí – uno de ellos haya alcanzado una alta magistratura. Son genes inteligentes, solo se activan cuando la oportunidad es favorable.

El último político que pone en entredicho su honestidad es Feijoo, quien concedió contratos por más de 1,2millones a empresas en las que su hermana figura como apoderada, tal como informaba ayer Público. Seguramente, la contratación sea legal, pero ya es casualidad.

Luego los políticos se preguntan por qué la gente está hasta el gorro de ellos, porque se ha perdido la confianza en los partidos políticos. Muy sencillo, porque la mujer del Cesar – o su hermana, su prima o su antiguo compañero de pupitre – además de ser honrada, debería parecerlo.

http://www.publico.es/espana/443581/feijoo-concedio-contratos-por-mas-de-1-2-millones-a-empresas-de-las-que-su-hermana-es-apoderada

La lección que Rajoy debería estudiar

No soy especialmente partidario de las políticas de Keynes, entre otras cosas porque el escenario en el que se desarrollaron era muy distinto al actual. Keynes nunca se enfrentó a la deflación ni al mundo globalizado en el que nos encontramos, donde las fronteras son más permeables que en ninguna otra época de la historia y con una influencia de las TIC aún no calculada del todo.

En casi cualquier circunstancia, soy de la opinión que el mejor gobierno es el que menos molesta. Defiendo un modelo de Estado que garantice una cartera básica de servicios, pero que se abstenga del paternalismo y de entrometerse donde no le incumbe. No creo que el Estado esté para transportar mercancías, ejercer de cartero, gestionar cadenas hoteleras o subvencionar negocios ruinosos.

Imaginemos que somos los dueños de un bar. El negocio va viento en popa, pero abren otro justo en frente. Surge la competencia. Si el mercado es lo suficientemente grande, los dos negocios prosperarán, incluso su proximidad ayudaría a crear sinergias que contribuyan a mejorar las cuentas de beneficios de ambos, como ocurre con los establecimientos situados en zonas de ocio, donde la concentración de la oferta en un área de la ciudad es la clave del éxito de muchos locales de copas. Pero si el mercado no es tan grande, las dos empresas tendrán que competir por su supervivencia. En principio, será la mejor la que gane. Pero, ¿qué ocurriría si uno de esos dos bares del ejemplo pertenece al Estado o a una multinacional importante? El otro bar estaría condenado al cierre. Las multinacionales, como el Estado, tienen capacidad de sobra para aguantar pérdidas millonarias durante años y años, a condición de ocupar el mercado. Para colmo, en el caso del Estado, se da la paradoja que las pérdidas que soporta el Estado y llevan a la quiebra al pequeño empresario son financiadas también por sus propios impuestos. Con sus impuestos financia el intervencionismo del Estado que termina por hundir su negocio Paradójico.

Es un ejemplo extremo. Lo sé. Aún no hemos visto a Rajoy sirviendo bocadillos de calamares, pero todo es posible. El intervencionismo económico del estado es tan nefasto para la economía y el bienestar de los ciudadanos como su absoluto abstencionismo. La participación del Estado en la economía genera competencia desleal, agravios comparativos y, a largo plazo, un problema grave de competitividad. Por eso hay que evitar que el Estado crezca hasta límites insostenibles. No podemos olvidar que el político es un animal que se alimenta del poder; si le dejas ocupará todo el espacio disponible y no dejará lugar para la sociedad civil, la cual asfixiará.

Un error que se comete con frecuencia, sobre todo desde posiciones de la izquierda, es confundir un estado grande con un estado mejor, cuando en la práctica ocurre justo lo contrario. Un estado que se mantenga en sus justas dimensiones será más ágil y diligente, dispondrá de más margen de acción en situaciones de crisis – como la que nos encontramos –y se adaptará mejor a los cambios. Los estados grandes, sin embargo, son más lentos y pesados, llevan mal los cambios y son incapaces de reaccionar ante las crisis porque ellos son parte del escenario adverso.

Hecha esta explicación, debo reconocer que, en ocasiones, las políticas expansionistas, y sobre todo, la actitud intervencionista del estado puede contribuir a solventar los problemas cuando estos se presentan. Dicho de otro modo: cuando el coche no arranca es necesario que el Estado sea el primero en empujar.

Este empuje implica el gasto público y la bajada de impuesto, justo lo contrario de lo que se está haciendo ahora. Pero sobre todo, implica el liderazgo de la política sobre cualquier otra cuestión. El gobierno debe ser el líder. No solo un gestor, sino aquel que se pone al frente de su pueblo y lo motiva para, enfrentándose a quien haga falta o a lo que venga, lo lleva a conquistar cualquier meta.

El video que comparto corresponde a una intervención de Julián Pavón, economista, Catedrático de la Politécnica de Madrid y una de las mentes más claras del país.

Es una lección interesantísima. La explicación más clara a cuanto ha sucedido en el mundo en los últimos sesenta años. Explica la situación actual, la raíz del problema y apunta, también las soluciones. Imprescindible.

 

 

Activos tóxicos

Mucho se ha hablado de los préstamos concedidos por la banca, en especial los préstamos promotor, destinados a la creación de nuevas viviendas. En julio, la consultora que elaboraba el informe sobre la banca española llegó a decir que las pérdidas podrían alcanzar el 100% de muchos préstamos en un escenario adverso. Con la publicación del informe – auditoría, Oliver Wyman se desdice y augura un futuro más prometedor. De hecho, reconoce que la mayoría de los préstamos serán recuperables.

El informe está plagado de inexactitudes y trampas. Pero en lo que se refiere a los préstamos, sí que coincido con su análisis. Apenas el 10% de los prestamos promotor superan el valor del suelo, y en conjunto, la relación entre el préstamo hipotecario y la garantía (lo que se conoce en el argot como (loan to value o LTV) es bastante buena. Mejor que en muchos otros países.

La LTV actual está en torno al 65%, mientras que en EE.UU. es de un 80%. El deterioro que puedan sufrir estos activos podría llegar al 85% o 100% en el 2014 y en un escenario totalmente adverso. Es decir, aún en la peor de las circunstancias, las garantías seguirían cubriendo el importe de los préstamos.

En el momento que el mercado girase e iniciásemos un nuevo ciclo inmobiliario, los precios de la vivienda presionarían al alza y los valores de tasación de esas garantías serían mayores, con lo que la LTV también se reduciría. La cuestión es que el sol puede que no salga para todos.

Algunas entidades se expusieron en exceso al riesgo inmobiliario, y sus activos tóxicos superan la LTV del 120%. Además, el stock de viviendas no es igual en todas las provincias. Donde más se abusó del boom inmobiliario, más lentamente crecerán los precios debido a la sobre oferta  y más rápidamente se depreciarán los inmuebles.

La cuestión más importante está relacionada con los propios bancos y su capacidad para conceder créditos. Sin los préstamos hipotecarios – o destinando los únicamente a la venta del stock de viviendas en manos de bancos o cajas –, el mercado no superará su fase de corrección.

Aún no hemos alcanzado la fase de estabilización del mercado – como ha ocurrido en EE.UU. –. Si esta no llega antes del 2014, las previsiones no tendrán ningún sentido y la LTV romperá el nivel de las garantías, llegando las pérdidas de verdad. Urge, por tanto, recuperar la fluidez del crédito y reimpulsar el mercado inmobiliario para llegar, cuanto antes, a la fase de estabilización que permitirá una progresiva recuperación del valor de los inmuebles.

La caída del precio de las viviendas ha empobrecido a las familias. Son ya muchas las familias que soportan hipotecas superiores al valor de mercado de sus inmuebles. Si una pareja joven quisiera vender su vivienda hoy, comprobaría que ha perdido muchísimo dinero. Contra el sentir general, los precios altos de la vivienda no son malos. Su revalorización implica una revalorización del patrimonio familiar. El problema no estaba en el precio de la vivienda, sino en los salarios, que no crecían al ritmo que la riqueza nacional. 

Presupuestos Generales del Estado 2013 (III)

Las Trampas del Presupuesto.

Las cuentas del gobierno de Rajoy encierran muchos gatos encerrados, es imposible relatarlos todos. ¡Son las trampas contables y las mentiras del PP! una de ellas, es decir que el gasto social se come el 63% del presupuesto, cuando en el cálculo no se tienen en cuenta la Deuda Pública y en realidad, el gasto social se reduce en un 55% del presupuesto. Continua la caída iniciada en el 2011 cuando el gasto rondaba el 58%, para caer a un 56% en este 2012 y una previsión real del 55% para el 2013.

Por el momento, tampoco está nada claro que el presupuesto en pensiones suba por encima del 4% el próximo año. Esto será así siempre que revaloricen las pensiones, algo que debe aprobarse en noviembre y sobre lo que el gobierno muestra una actitud tibia.

Las partidas para el fomento del empleo y las pymes sufren unos recortes brutales, con lo que es difícil confiar en ninguna recuperación económica el próximo año. Eso sí, según Montoro, el desempleo bajará el año que viene. La única explicación plausible es que el gobierno prevea imponer una nueva modalidad de contratación, probablemente algún tipo de contrato de formación o en prácticas, una versión propia de los mini-jobs germanos.

El cumplimiento de los objetivos presupuestarios se subordina al éxito de 43 medidas y reformas legislativas que planean impulsar durante los próximos seis meses. Muchas reformas para que todas salgan bien. Además, el llegar a la primavera del 2013 sin todas estas reformas en marcha, restan credibilidad a los presupuestos, pues estos solo operarían en el entorno previsto por el gobierno durante tres cuartas partes del ejercicio.

Pero quizás, donde las mentirás se acumulan sobre las mentiras es en la cuestión del déficit. ¿Nadie recuerda al gobierno afirmando que el rescate bancario no computaría como déficit? Mentira y de las gordas. La deuda pública, precisamente por el rescate a la banca ascenderá por encima del 90% del PIB. Y esto si la cosa sale bien y se cumplen los objetivos del gobierno; si la situación empeora aún más o se descontrola el presupuesto en algún capítulo, la deuda puede escalar por encima del PIB durante el próximo año.

Algunas cuestiones tan sensibles se verán gravemente afectadas el próximo año. La inversión en I+D+I se verá reducida, pues aunque el capítulo civil mantiene el gasto respecto al año anterior, cae la investigación militar y caen las ayudas a la ciencia. Los ayuntamientos dispondrán de un 40% menos de fondos para atender las situaciones de pobreza extrema en sus municipios, el hachazo que recibe la Educación Especial prácticamente la borra del sistema educativo, y suma y sigue. En resumen: unos presupuestos llenos de trampas, propios de quien pretende destruir el Estado del Bienestar y transformar el país en una filial de los países asiáticos.

Presupuestos Generales del Estado 2013 (I)

¿Hacia dónde nos llevan? Una comparación con el mundo empresarial.

El gobierno ha sido criticado por la oposición y numerosos agentes sociales por la falta de rigor en la presentación de las cuentas públicas para el próximo año. Equivoca la mayor: los ingresos, los cuales, a juicio de muchos analistas son más optimistas de lo que aconseja la situación. Por su parte, el gobierno se defiende en la persona del ministro Montoro aduciendo que se trata de objetivos.

Esta actitud de no hacer de los presupuestos una cuestión de previsiones es propia de las grandes empresas y digna de alabanza. Se les paga por hacer que las cosas pasen, es lógico que sus presupuestos para el año próximo sean un plan de negocios y no únicamente una relación de ingresos y gastos. Pero como tal plan de negocio, este responde a un plan estratégico, el cual va más allá de los números e implica importantes reformas. ¿Cuál es ese plan estratégico? Quizás esta sea una de las claves para entender la legislatura y aventurar cómo se comportará el país durante el próximo ejercicio. Sin embargo, el PP guarda como secreto de estado lo que en cualquier otro país sería objeto de un debate público.

Como todo plan estratégico, responde a la pregunta de ¿dónde queremos estar en el futuro? Pero esta pregunta no ha sido nunca discutida en España por la ciudadanía. Esta puede ser la causa de mucho del desapego que existe entre la sociedad y la política. Los regidores no explican dónde pretenden situarnos en un futuro próximo porque jamás tomaron en cuenta a los ciudadanos a la hora de planificar la acción de gobierno. Tampoco tenemos unas élites capaces de alcanzar los consensos que han caracterizado a otros países, como por ejemplo Estados Unidos, donde gobierne quien gobierno, respetará los grandes consensos en materia nacional, el equivalente empresarial al plan director.

Para quienes no estén familiarizados con el lenguaje empresarial, un plan director responde a un periodo muy largo, de 20, 30 a 50 años, representan las intenciones de una empresa (pero también de una institución pública, cultural o deportiva) respecto a la sociedad. Son principios cualitativos y atemporales, relacionados íntimamente con la Visión, Misión y Valores de la empresa. Este plan director suele ajustarse cada diez años, o cuando se produce un cambio muy brusco en la situación del mercado o la sociedad.

El plan estratégico responde a los objetivos del plan director, pero al contrario que aquel, no establece objetivos cualitativos, sino cuantitativos, y suele ofrecer un horizonte temporal de uno a cinco años, aunque lo normal es de tres.

Además, se establecen planes operativos, normalmente anuales, que establecen los objetivos para cada una de las áreas de la empresa. Dicho de otro modo, cuantifica por cada departamento los objetivos a cumplir para alcanzar las metas establecidas en el plan estratégico.

Tal y como ha definido el gobierno su acción política, estos presupuestos son un POA, un plan operativo anual de la administración, pero queda por saber que otras cuestiones  recoge su plan estratégico u hoja de ruta, que nunca nos han explicado ni ha surgido del consenso social; siquiera del acuerde las élites. Y este quizás sea el problema más grave al que nos enfrentamos como país – y explica mucho de los problemas territoriales –, carecemos de un Plan director que inspire el resto de las acciones públicas.

¿Pero cuál es, en concreto, el plan estratégico de Rajoy? La verdad es que solo él lo sabe, y nunca se ha molestado en explicarlo. Quizás, porque sepa que no iba a gustar a nadie. Sin embargo, a partir de la información que da en los presupuestos y los anuncios de sus famosas “reformas estructurales”, podemos vislumbrar una parte significativa de su particular hoja de ruta.

Líneas Estratégicas de la política de Rajoy:

–          Estabilidad macroeconómica. Es decir, controlar la inflación, el déficit exterior y el déficit público. Se trata de depender menos del exterior. El caballo de batalla es la consolidación fiscal: los famosos recortes.

–          Lograr que vuelva a fluir el crédito para conseguir un nivel de inversión suficiente para la creación de empleo. Este objetivo se confía a la famosa Reforma del Sector Financiero. Esta reforma será la enésima emprendida desde el comienzo de la crisis; y todas han fallado. Sin embargo, es el requisito para cualquier crecimiento. Sin crédito no hay reactivación económica.  Desde el 2008 las cosas se están haciendo muy mal y muy tarde. O se cambia la dinámica, y no parece que sea el caso o se fracasará otra vez, acabando con cualquier posibilidad de mejora.

–          Mejora de la competitividad. Es decir, reducir costes, sobre todo salariales, para hacer de España un país capaz de exportar más y ser competitivos en el exterior. En esta dirección van orientadas todas las “reformas estructurales” de Rajoy, incluida la de la educación. La cuestión aquí es ¿con quienes quieren que compita España? ¿con Alemania? ¿Finlandia? ¿Canadá? ¿Nueva Zelanda? No, con estos no. Los competidores a los que Rajoy se refiere son China, Brasil, India, Turquía, Pakistán, Corea, etc. Los famosos países emergentes con costes salariales ínfimos, elevadas bolsas de pobreza y sin clase media: países de muy ricos y muy pobres.

Aquí es donde se encierra la clave de toda la política que intenta poner – más bien imponer – Rajoy: su objetivo estratégico es que España pueda competir con países en vía de desarrollo. Es evidente que, para lograr que podamos competir con estos países, debemos, primero, convertirnos en uno de ellos.

Seguro que hay quien piensa que soy demasiado pesimista y que mis críticas contra Rajoy son interesadas. Nada más lejos de la realidad. En esta estrategia, Rajoy y Rubalcaba, PPsoe, se dan la mano. La falta de un objetivo nacional común, y el desprecio que los dos partidos han sentido siempre hacia la opinión pública nos ha llevado a esta situación. Todos somos responsables, por acción u omisión, lo que deberíamos hacer ahora es trabajar para evitar que los pesimistas de verdad – quienes nos gobiernan y piensan que España nunca alcanzará niveles de desarrollo como los de Alemania, Reino Unido, Francia o Noruega – se salgan con la suya.

Muchas multinacionales ya han descontado este escenario en sus planes estratégicos hacia España. La mayor parte de las compañías que operan en Españas están preparando planes de marketing y estrategias similares a las que utilizan en los países asiáticos. Algunas de ellas ya las podemos ver en los supermercados. Sólo Unilever atenido el valor de reconocer este hecho, ha sido de la mano de Jan Zijderveld, su responsable en Europa, quien afirmó que <<Si un español gasta una media de 17 euros, no puedo venderle un detergente por la mitad de su presupuesto>> – tal y como ha publicado una conocida revista económica Emprendedores –. La respuesta de esta compañía a la situación actual de España y a lo que nos espera en el futuro es sencillo: venta de detergente y champú en dosis individuales con precios muy bajos, tal y como hacen ya en Indonesia.

Esta es la consecuencia directa del plan estratégico de Rajoy: nos convertiremos en la China de Europa. Seguro que algunos se alegran, empezando por el dueño de mercadona. Seguro que habrá quien lo niega, pero en los centros económicos de todas las empresas están ya estudiando cómo adecuar las estrategias que han usado en países como Corea, Indonesia o China al mercado español. Decir otra cosa es mentir o no tener ni idea del suelo que se pisa. 

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