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Posts Tagged ‘Galicia’

El laberinto del Psoe

El Psoe siempre ha presumido de ser el partido que mejor entendía la articulación territorial de España. De hecho, es el único partido que puede presumir de haber gobernado en todas las Comunidades Autónomas al menos una vez. Sin embargo, esa capacidad de adaptar su discurso a los diferentes territorios nunca había supuesto una negación del principio de unidad nacional. Ahora, sin embargo, las posiciones del PSC son claramente rupturistas con España, ponen en cuestión el principio de unidad nacional que siempre habían defendido y que era – o al menos eso se suponía – la línea roja.  

El caso es que el debate no da para mucho. Si el Psoe sabe leer la opinión de la calle, sabrá que los costes de la ruptura con el PSC son mínimos en comparación con los costes electorales que supondría volverse a presentar a las elecciones junto al PSC. En España tenemos demasiados problemas como para andar ahora buscando soluciones sesudas a los problemas territoriales. Después de tres décadas de convivencia que ha funcionado razonablemente bien, no creo que sea el momento de huídas hacia ninguna parte.  

La socialdemocracia carece de proyectos creíbles y de un modelo de acción política que ilusione a las nuevas generaciones. En este contexto, lo peor que pueden hacer es desencantar también a los incondicionales de Andalucía o Extremadura, quienes están ya demasiado cansados de aguantar los desplantes independentistas. Algunas voces en el seno del Psoe ya se han posicionado claramente a favor de la ruptura. Confío que sean escuchadas y el Psoe rompa con el PSC de inmediato. No hacerlo supondrá seguir hundiéndose más, tanto en lo electoral como en lo ético. Que nadie olvide que en los últimos 20 años, el PSC, antaño el referente de la emigración en Cataluña, ha perdido más de la mitad de los votos, y dejado huérfanos a muchos catalanes que también se sienten españoles. Si el Psoe no hace nada para dar respuesta a toda esa gente que el PSC dejó en la cuneta, sino que está dispuesto a seguir siendo chantajeado por el PSC, serán tan culpables como el propio PSC, y desde luego, no deberían llevar más la letra E de España en sus siglas. Resulta ofensivo.

Debacle socialista

22/10/2012 1 comentario

Los resultados de las elecciones gallegas y vascas confirman el hundimiento del Psoe, partido que se ha convertido en el émulo político del titanic. Más les vale sacar conclusiones y forzar cambios dentro del partido en su relación con la sociedad. De lo contrario, se convertirán en un partido irrelevante en el escenario institucional durante muchos, muchos años; probablemente décadas.

Se equivocan quienes buscan en Rubalcaba un chivo expiatorio. Cierto que su liderazgo está dejando mucho que desear. Se esperaba más de un político con tantas tablas como él, pero el problema de fondo no es Rubalcaba, no es la imagen que trasmite el Psoe o la fortaleza o debilidad de su líder. Todo esto se le podría perdonar si, a cambio, dispusiese de un discurso propio. Pero no es el caso.

Feijoo le ha regalado a Rajoy un balón de oxigeno que le permitirá afrontar los próximos meses desde una situación mucho más cómoda. Sabe que España no respalda sus políticas. Pero también sabe que no tiene rival político ni ideológico que le haga frente en las instituciones. El PP es una máquina de ganar elecciones. Una máquina bien engrasada que está sosteniendo a Rajoy incluso cuando muchos de los suyos no están de acuerdo con las medidas que adopta.

El hundimiento del Psoe y la incapacidad de los partidos más pequeños de generar ilusión, llegar a más gente, y lograr una representación significativa en las instituciones, le ha regalado a Rajoy una victoria que todos tendremos que pagar. Y pagar muy caro.

Veremos que ocurre con formaciones como la liderada Mario Conde, quien ha recibido un fuerte revés en su estrategia por ocupar un hueco en el espectro político. Los resultados no han sido malos, dadas las circunstancias, pero insuficientes para lograr presencia en el parlamento gallego. Esto puede suponer una fuerte desilusión para los seguidores del exbanquero y provocar el fin del partido Sociedad Civil y Democracia justo cuando daba sus primeros pasos.

Respecto al País Vasco, lo que se sabía. Pachi ha logrado convertir a su partido en tercera fuerza política. El PNV gana y Bildu se sitúa como segunda fuerza política. No hay que descartar el efecto novedad en los resultados. Sin embargo, la aplastante mayoría nacionalista en el parlamento vasco – más allá del número de parlamentarios que haya obtenido la formación abertzale – debería hacer reflexionar a los partidos de ámbito nacional sobre su estrategia en relación al País Vasco.

Confío que el PNV esté a la altura de su historia, y de los mensajes que ha lanzado durante la campaña electoral, y se deje de aventuras soberanistas al estilo de Mas. Creo que Urkullo no quiere a los abertzales como compañeros de cama durante este viaje. Pero tampoco parece que la situación, con una caída tan brutal del Psoe, sea propicia para pactos con esta formación. Es probable que intente gobernar en minoría. Si esto es así, será la capacidad y la inteligencia del Psoe y del PP los que deberán evitar que el PNV termine radicalizándose al verse obligado a claudicar ante los abertzales para lograr su apoyo a la acción de gobierno.

Los resultados electorales demuestran que la mayoría social y la mayoría electoral son cuestiones que, a día de hoy, parecen irreconciliables. Poco sentido tienen la huelga general convocada para mediados de noviembre cuando, llegadas las elecciones, consagramos en el poder a los mismos que criticamos en las calles.

Algunos hablan de la moral del esclavo, que besa el yugo que le oprime. Otros recuerdan que los elefantes obligados a estar encadenados desde niños, cuando son adultos y se les quita el cepo, no huyen porque creen que no pueden hacerlo. Quizás haya mucho de esto en lo que sucede en España. Pero también es posible que los españoles, cuando van a votar, se sientan Sócrates eligiendo la manera en la que ha de ser ejecutado.

 

La indecencia de las elecciones

La política es la lucha por el poder, no nos engañemos. Los políticos buscan, por encima de todo,  acumular la mayor cuota de poder posible. Incluso cuando hacen las cosas bien, lo hacen pensando más en los réditos electorales que obtendrán que en el interés general. Esto no quiere decir que todos sean iguales; sólo que buscan el mismo propósito. La diferencia estriba en los medios que están dispuestos a usar para alcanzar sus metas y la forma en la que se comportan durante la lucha.

La falta de honor de los políticos es lo que convierte a la política en una reyerta de barrios bajos, una pelea sin reglas protagonizada por pandilleros de la peor ralea. Cualquier meta es legítima siempre que se perseguía por medios dignos y honorables, pero de estas cosas, nuestros políticos saben bastante poco.

Las campañas electorales se han convertido en un espectáculo indecente de acusaciones, insultos, medias verdades, mentiras enteras y manipulación. Todo vale para obtener lo que se desea, da igual el fango moral por el que tengas que reptar si logras el propósito de obtener un acta de parlamentario, o que tu partido continué gobernando o sustituya a la actual mayoría.

Si hay que manipular las encuestas, pues se manipulan y ya está. Sólo así se explica que la intención de voto sea tan diferente según quien ha encargado el estudio. Tampoco se escatima en insultos y descalificaciones contra los candidatos rivales. Cualquier cosa con tal de desacreditar al oponente. Supongo que será más fácil asegurar que el contrario es aún más burro que tú, pues debe ser difícil poner en valor las virtudes de más de un candidato.

Ningún partido se libra de la indecencia y el deshonor electoral. En un ejemplo de irresponsabilidad flagrante, el señor Beiras, confunde la conflictividad social y la indignación por la falta de respuestas a la crisis, con la guerra. Por si no le bastase con esta incontinencia verbal, se descuelga en un mitin en Lugo asegurando que <<Feijoo está matando más gente que ningún grupo terrorista en la historia del Estado Español>>. Y no se atragantó con las palabras ni ningún compañero de candidatura le ha enmendado la plana; al contrario, le ríen las gracias.

Con semejantes energúmenos en la arena de la política, no es de extrañar que el descrédito acampe a sus anchas entre la ciudadanía. Si los propios políticos pasan el día acusándose mutuamente de analfabetos, embusteros, corruptos e incluso de <<matar a más gente que ningún grupo terrorista en la historia del Estado Español>>, a nadie le debería extrañar que más de uno en nuestro país esté deseando tener la oportunidad de liarse a machetazos con el vecino.

Me gustaría preguntarle al señor Beiras ¿Cuánta gente ha salvado él? Es fácil criticar al adversario, es mucho más fácil buscar palabras gruesas con las que insultar a los rivales y exaltar los ánimos de los propios. Lo difícil es  poner en valor las propias virtudes y experiencia; especialmente difícil es cuando no se tiene.

Ojalá un día en España aprendamos que las piedras están para construir y no para tirárnoslas a la cabeza unos a otros.

Para dormir la siesta ya no veo documentales, veo el telediario

09/10/2012 1 comentario

En España sufrimos algo más que una crisis económica, sufrimos una crisis moral, ética, cultural, de referentes. El desprestigio de la política y las instituciones también alcanza a los medios de comunicación. Con no pocos motivos, la ciudadanía se pregunta qué puede esperar de quienes, teniendo la obligación de ser los ojos y los oídos de la sociedad civil, han cohabitado con el poder y dulcificado – cuando no enmascarado – los errores y las miserias de la clase política y las oligarquías financieras.

Los medios de comunicación tienen una responsabilidad incuestionable en cuanto ha sucedido, pues entre otras cosas, nunca se preocuparon de cuestionar los mensajes que llegaban desde el poder político. Dejaron de contrastar la información y de buscar la verdad, dedicándose a ser correa de transmisión de eslóganes que hoy se muestran falsos. Pero lo más grave es que, al igual que los políticos, no están haciendo nada por cambiar las cosas, por reconocer los errores e intentar enmendarlos.

Cada vez la información es más sesgada, más partidaria y más sedante. Cuestiones de primer orden, como la reunión del Eurogrupo, donde puede que se estén negociando las condiciones para el rescate soberano de España, reciben un trato secundario por los periódicos y televisiones. Salvo algunas honrosas excepciones, la campaña electoral de Venezuela ha ocupado más minutos en televisión y palabras en los periódicos que cuestiones como el encuentro del Eurogrupo o las elecciones autonómicas en Galicia y País Vasco. Basta recordar el interminable reportaje del informativo dominical de TVE sobre los comicios en aquel país. Incluso los desayunos de la mañana de TVE han estado dedicados al tema.

Siquiera obedece a un intento de relatar la realidad de un mundo global. Apenas tampoco se está haciendo seguimiento de los debates y la campaña norteamericana, ni se dedica espacio al conflicto de Siria y las implicaciones globales que puede llegar a tener. Tampoco se informa de la actitud de Irán – que ha desaparecido de las primeras planas de los periódicos –, cuya obstinación por desarrollar armas nucleares puede obligar a un ataque israelí. Ataque que, según informan diversos medios israelís y norteamericanos, podría llegar en las próximas semanas, incluso antes de la celebración de los comicios americanos.

Menos aún nos informan de las amenazas contra España de Omar Bakri, radical musulmán vinculado a Al-Qaeda al que el Reino Unido le tiene prohibida la entra en su territorio desde 2005, o la presión que están sufriendo comerciantes franceses a manos de grupos integristas que demandan que dejen de comercializar carne y derivados del cerdo, bebidas alcohólicas y lencería femenina. A pesar que son muchas las instituciones que alertan del peligro que conlleva el terrorismo islámico en Europa, empezando por los propios servicios de inteligencia españoles, los medios no están concediéndole ninguna importancia.

Los medios de comunicación en España han caído en manos de los políticos. Se han convertido en diligentes voceros de las consignas que llegan desde Moncloa y los diferentes centros de poder político. Una actitud que solo lleva a generar más desafección de la ciudadanía. En un momento en el que los medios de comunicación deberían ser los primeros en abanderar la transparencia y la verdad como único abono de un proyecto colectivo que recupere la ilusión, ellos siguen durmiendo la siesta e intentando que los demás también la durmamos. Vergonzoso.

 

Habemus Presupuestos

Esta vez, Rajoy, no ha esperado a la celebración de las alecciones autonómicas en Galicia y País Vasco para presentar sus presupuestos, tal y como hiciera la pasada primavera con las elecciones en Andalucía. Muchos temíamos que, pese a las exigencias de Bruselas y la situación económica, incumpliese otra promesa y esperara hasta principios de noviembre aduciendo cualquier gilipollez. Por suerte, o quizás gracias al adelanto electoral de Cataluña, que fija la renovación del Parlamento para el próximo noviembre, en esta ocasión, se ha actuado con responsabilidad y se ha disipado la incertidumbre. Sin embargo no sirve de mucho cumplir los plazos presupuestarios, pues la verdadera incógnita gravita sobre la solicitud o no del rescate soberano.

Los anteriores presupuestos fueron muy esperados por ser los primeros, y porque en aquellos meses, hablar de rescate, como algunos anunciábamos, era poco menos que estar loco. Hoy vemos que la situación ha venido – por desgracia – a darnos la razón a los pesimistas. Rajoy cometió un error muy grave cuando priorizó sus reformas. En vez de coger el toro por los cuernos y acometer una profunda reestructuración del sector bancario, donde se encuentra el meollo de nuestros problemas, gastó su crédito político y sus esfuerzos en contentar a unos pocos grandes empresarios y desregularizar el mercado de trabajo, así como imponer unos recortes sociales lesivos para las clases medias y las familias más necesitadas. Para colmo, subió el IRPF y luego el IVA, hundiendo el poder adquisitivo de los asalariados, deprimiendo el consumo y agudizando la recesión.

Con esa política económica, era de previsible la situación en la que hoy nos encontramos. Y en este contexto, los presupuestos se la resbala a todo el mundo. Nadie cree que se vayan a cumplir. El sentimiento mayoritario entre los agentes económicos es de indiferencia, un gasto inútil de papel que se quedará en nada cuando llegue la troika.

A pesar de todo, creo que aún hay margen para evitar el rescate. Algunos datos económicos, sobre todo los relacionados con el comercio exterior y la productividad, permiten ser optimistas. Además, el deterioro de la economía alemana es más que evidente, lo que podría ocasionar que el BCE actuase sobre los mercados para evitar que el gigante germano termine de colapsar. Esta actuación, aunque sea de rebote, nos podría beneficiar y mucho.

Respecto a los presupuestos en sí, no arrojan ninguna sorpresa. El ajuste se gastará en los intereses de la deuda. Es decir, todo lo que ahorremos apretándonos el cinturón irá destinado  pagar los intereses y ni siquiera podrá amortizarse nada de la gigantesca deuda pública que acumulamos. Esta situación ha forzado que se reduzca a su mínima expresión las inversiones en infraestructuras hasta el 2024. Algo que invita a dos reflexiones bien distintas: o no esperan que salgamos de la crisis antes de esa fecha, o no están por la labor de cumplir con las previsiones. Personalmente, creo en lo segundo: no tienen intención de cumplir el presupuesto. Bien porque se solicite el rescate en noviembre (es una posibilidad realista) o porque confían que al relajarse los intereses de la deuda se pueda refinanciar a intereses más benévolos.

Si tenemos razón en nuestras sospechas, el presupuesto encierra una trampa: a partir del segundo semestre del 2013, con unos intereses más bajos para nuestra deuda, el gobierno dispondrá de más margen presupuestario, el cual aplicará de manera arbitraria. Lo contrario sería la solicitud del rescate y la intervención de España. Dicho de otro modo: estos presupuestos no están hechos con la intención de cumplirlos.

Por otro lado, el presupuesto deja muchas preguntas sin respuestas, y parece renunciar a la lucha contra el fraude. El gobierno pretende ingresar más en las arcas públicas mediante la suspensión de las deducciones a las grandes empresa, prolongando el impuesto al patrimonio y llevándose el 20% de los premios de lotería superiores a 2.500€. Estas medidas hace tiempo que debieron ser adoptadas, antes que la subida del IVA o el IRPF. Sin embargo, el verdadero problema es el fraude fiscal, y el gobierno sigue sin ningún plan para combatir esta lacra, ni apenas tiene ninguna previsión creíble en los presupuestos.

Otra cuestión interesante de los presupuestos, que nos permite anticipar algunas medidas, es el reconocimiento de la recesión pero el anuncio de una reducción de las cifras de desempleo. ¿Cómo se podrá crear empleo en recesión? La respuesta es sencilla: mini-jobs. La única duda es que nombre le pondrán a la criatura y cuando lo harán público. Apuesto que en diciembre, cuando todos los procesos electorales hayan concluido.

Algunas otras cuestiones llamativas, tras la primera lectura, son la creación de una Agencia para el Control Presupuestario, un nuevo órgano – por si no había suficientes – que alertaría sobre las desviaciones tempranas de los presupuestos; el sueldo de los funcionarios continuará congelado, aunque prometen devolverles la paga extra de navidad en el 2013; supresión de la deducción de la vivienda (algo que ya sabíamos que haría); y un nuevo plan renove para dinamizar el sector del automóvil.

Falta aún mucha letra pequeña por leer, pero la primera valoración es decepcionante. Se podía hacer mucho más de lo que se ha hecho. Confío que la semana que viene, podamos ir desgranando cada una de las medias de carácter estratégico y valorarlas. Dispondremos para entonces, además, del informe sobre la banca que hará público esta misma mañana – si no pasa nada – la consultora Oliver Wyman. Además, seguro que hoy viernes, Moody´s nos reserva alguna sorpresita.

 

 

La candidatura de Mario Conde ya es (casi) oficial

Secreto a voces. Mario Conde encabezará la candidatura de Sociedad Civil y Democracia por la provincia de Pontevedra, y no por Ourense, como algunos habían pronosticado. Al parecer, los estudios electorales que ha realizado el nuevo partido, aseguran que será en Pontevedra, provincia en la que nació, la circunscripción en la que mejor resultado puede obtener el exbanquero y donde más daño pueda hacer el PP.

Aún no es oficial, nada lo es en un partido que aún no ha celebrado siquiera su congreso fundacional, pero el círculo más próximo al empresario gallego dan por hecha su designación como candidato a la Xunta y su búsqueda del escaño en la provincia de Pontevedra. Según algunos medios de comunicación, incluso habría contactado por carta con algunos periodistas para ganarse su apoyo y sondear la incorporación de nuevos candidatos a las diferentes listas que presentará el nuevo partido en Galicia.

Desde el PP la cosa también se da por hecha. Feijóo anda con colitis desde que supo con quien tendría que jugarse los cuartos. Y no es para menos. Mario Conde será muchas cosas, pero no es tonto y da varias vueltas a todos los candidatos con los que va a lidiar en este primer asalto político.

Tampoco parecen tranquilos en el Psoe. Saben que el discurso que esgrimirá Conde también los dejará a ellos con sus miserias al aire. Es evidente que Mario Conde fue víctima de una conjura política que implicó tanto al Psoe como al PP. fue la primera gran víctima del régimen bipartidista. Es normal que sienta antipatía hacia sus verdugos, aunque se guarda de reconocerla públicamente.

Mario Conde tiene, además, sobrados apoyos entre el poder económico y mediático. Por no hablar de una mejor agenda de teléfonos que ningún otro político en ejercicio. Va a pelar por un nicho electoral que se encontraba huérfano en España por culpa del sectarismo y la arrogancia de los dos grandes partidos. Una pena por las minoritarias formaciones liberales que no podrán, al menos de momento, enfrentar el huracán Conde que se avecina.

No voy a negar que Conde me cae bien. Es cierto, comparto con él gran parte de su ideario y no pocas posiciones filosóficas ante la vida. Sé que su voluntad de participar en política es altruista, que busca una salida honrosa para nuestro país, pero como ya he dicho en alguna ocasión, por ahora, me recuerda en exceso a Berlusconi. Espero equivocarme. Desearía equivocarme. Ojalá me equivoque y el partido patrocinado por Mario Conde no caiga ni en el culto al líder ni en el populismo barato. Ojalá su discurso sea también su praxis política. España necesita con urgencia acabar de una vez por todas con los rodillos democráticos, deshacer la entente cordial del PP y el Psoe, recuperar la confianza en su futuro y acabar para siempre con los políticos profesionales, esos que no han hecho en la vida otra cosa que militar en un partido y ocupar cargos públicos.

España necesita que los profesionales y los empresarios se impliquen en la gestión de los asuntos públicos. La sociedad civil debe recuperar el protagonismo que le han robado los dos grandes partidos y los pequeños, aspirantes a emular a los victoriosos PPsoe. Hace falta, además una fuerza liberal que apueste por Europa y reconozca la pluralidad de España y no pase todo el santo día, como ocurre con Upyd, criticando la existencia de las Comunidades Autónomas. Ojalá que la fuerza política que Mario Conde lleva años incubando sea la que logre todos estos objetivos. Ahora mismo no hay otra que pueda hacerlo. Sin embargo, sigo siendo escéptico ante esta maniobra política. Puede que el guiso tenga todos los ingredientes necesario desde un punto de vista nutricional, puede incluso que distribuidos en la justa proporción, pero el guiso me sigue sin oler bien.

 

Elecciones también en Galicia

También en Galicia habrá elecciones el próximo 21 de octubre. Será allí donde realmente el PP se la juegue. Sabe que el Parlamento Vasco tiene todas la de perder. De hecho, en Euskadi no luchan por ganar votos, sólo para seguir vivos. Puede que incluso se queden como fuerza extraparlamentaria. Quieren mitigar la debacle con unos resultados electorales decentes en Galicia.

El Psoe tendrá que demostrar si es capaz de luchar en dos frentes sin perjudicar las expectativas de ninguno. Dado el País Vasco cómo perdido por el PP, centrarán todos sus esfuerzos en Galicia, mientras que el Psoe tendrá que repartir sus recursos y fuerzas entre las dos elecciones.

Dejan además poco tiempo para que otras formaciones puedan preparar sus estrategias electorales y pretenden reformar el Parlamento de Galicia para que sea más fácil su victoria. Buscan relegitimarse con una victoria maquillada. Esto da pistas, también, del calendario que el gobierno prevé para el otoño, con una intervención no llegaría antes de noviembre o diciembre, más probablemente a comienzos del 2013.

Rajoy actúa a la desesperada. Sabe que le espera un otoño caliente, con movilizaciones y protestas continuas en la calle, sin descartar una huelga general. Espera que el BCE actúe para resolver los problemas de financiación sin que eso suponga una petición formal de ayuda del Gobierno de España, e intentará resistir todo lo posible. Pero sólo tiene oxígeno para llegar hasta noviembre. A partir de esa fecha, si el BCE no ha hecho sus deberes, España se verá forzada a pedir un rescate soberano. Quiere que, para entonces, las elecciones gallegas ya se hayan celebrado, usando los resultados de las mismas para legitimarse en el poder tras las elecciones.

Nuevamente, el PP, pone las instituciones y los procesos electorales al servicio de sus propios intereses. 

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